ICG  Instituto de Ciencias  del Grafismo /Seminario sobre grafopsicología de la firma /Tema 3

 

 

DIMENSION DE LA FIRMA

 

DIMENSIONALIDAD DE LA FIRMA

La dimensión traduce en la altura el concepto auto-estimativo. En la extensión, la magnitud expansiva.

En casos de firmas excesivamente grandes sin adentrarnos en el terreno patológico (megalomanía, delirios, histrionismo, etc.) son demostrativas no ya de la autoconfianza o seguridad personal, sino más bien del exhibicionismo impositivo (hemos llegado a ver una firma de un funcionario público que ocupaba prácticamente toda la página).

La reducción ocasional de la firma (frío, desconfianza, circunstancias adversas, etc.) En la obra: Pericia Caligráfica Judicial, Práctica, casos y modelos, Ed. Herder, Barcelona 2001, aparece algún ejemplo de firma auténtica (por ejemplo ver página 167 de la citada obra), pero que para un perito calígrafo sin base grafológica podría considerarla falsa ya que se trataba de una firma que por las especiales circunstancias en que se encontraba el firmante, la ejecutó considerablemente más constreñida y minimizada que las suyas habituales, ahora bien, todos las demás características gráficas cualitativas y especialmente los gestos tipo aparecían intactos.

 

FIRMA MAS GRANDE QUE EL TEXTO

 

Se siente íntimamente más importante de lo que manifiesta al exterior.

 

 

Confianza en sí mismo. Autoestima y autoestimación realista. Compensación de complejos o sentimientos de inferioridad. Capacidad de valoración del potencial. Ambición de “ser superior” a las propias posibilidades. Orgullo o conciencia del propio valer. Necesidad del reconocimiento de méritos. Necesidad (his­térica) de ponerse de relieve. Compensación de un sentimiento de fracaso o impotencia mal aceptado o soportado. Sentimiento de éxito y de poder.

 

 

Si es exagerada podría ser la expresión de una notoria sobreestimación de los. Valores personales.  La inflación del Yo en la fig. 1; recae esencialmente sobre el nombre (ver la “p” de Pier). Las le- tras del nombre son más altas que las del apellido: sobreestimación del rol que la sujeto juega en el entorno íntimo.

Toda sobreestimación de los propios valores induce a pensar en el obligado reconocimiento de los demás.

Como ya sabemos, el motor primitivo de la ambición es el afán de dominio. El instinto de poder y de dominación adleriano conduce también a la autoafirmación, a la independencia, al apetito de gloria, de honores y de prerrogativas. Supone el rechazo de todo sometimiento.

Ser importante o “creerse importante”, es como ser portador del derecho a toda clase de privilegios, del derecho al reconocimiento, g la admiración y a que, en cierto modo, los demás se pongan a nuestro servicio.

Muchos fracasos matrimoniales son obra, generalmente, de un exceso de sobreestimación por parte de uno o de los dos cónyuges.

Las desproporciones de dimensión entre texto y firma, cuanto más grandes son, más desequilibrio señalan entre la ambición íntima y los valores que al sujeto se le reconocen socialmente.

La inflación del Yo es evidente en los grafismos siguientes: Pier Angeli, fig. 1; Samantha Eggar, fig. 2; Ursula Andress, fig. 3; Merlina Mercuri, fig. 4; Marilyn Monroe, fig. 5; Grace de Mónaco, fig. 6; Brigitte Bardot, fig. 7; Silvia Vartan, fig. 8; Karina, fig. 9.

La inflación del Yo (presunción, orgullo, afán de señorío, impulso a la perfección y a la universalidad del ser, rivalización, afán de crítica, fanatismo, etc.) son rasgos caractero1ógicos propios de muchos de estos grafismos.

Cuando la sobreestimación aparece en forma de unas dimensiones de la firma sumamente desproporcionadas en relación al texto, la inflación del Yo desencadena fácil- mente respuestas violentas a las frustraciones.

Basta, a veces, con que se ponga trabas o se impida de alguna manera la realización inmediata de algún deseo, creando un obstáculo momentáneo en el camino de la consecución, para que la reacción emocional de estos individuos se caracterice por una irritabilidad agresiva desproporcionada con la causa motivante. Estos sujetos rea- firman de este modo violento e intemperante su condición de personas importantes e “invulnerables’ (bueno, que aspiran a ser invulnerables y a que nadie las frustre en sus deseos).

Y así vemos en la altura desmesurada de su firma, no sólo el orgullo, sino también el deseo de que nadie supere “su altura”, su nivel, su superioridad.

Aquí se cumple la famosa ley de Jung según la cual “cuando la conciencia toma una actitud excesiva en un sentido, en el inconsciente vive lo opuesto”. Y lo opuesto sería un lastimoso sentimiento de inferioridad. El temor a ser “menospreciado” impulsa a buscar a toda costa la superioridad.

FIRMA MAS PEQUEÑA QUE EL TEXTO (Fig. 10 Y 11)

 

La firma más pequeña que el texto traducirá inseguridad, falta de autoestima, complejos de inferioridad, infravaloración, sentimiento de fraca­so, subalternismo, etc.

Concepto autoestimativo débil o en una reducción de la importancia del Yo. Esta actitud puede deberse a la timidez (carácter impresionable, sumiso y resignado con actitud vital introvertida); puede deberse a inmadurez afectiva por una protección excesiva por parte de las padres; puede deberse a complejos de inferioridad por pertenecer, por ejemplo, a una clase social baja; o bien acusar sentimientos de inferioridad por no estar suficientemente reconocidos por el entorno los valores personales del sujeto (o éste lo piensa así). Lo cierto es que sea por una u otra causa, el sujeto reduce su capacidad expansiva o permanece retraído u oprimido por un complejo de castración.

También puede ocurrir que un Super-Yo muy severo y exigente le imponga principios morales excesivamente rígidos que coartan la libertad de elección y de expansión del Yo.

 

VALORACIÓN DE LA PROPORCIONALIDAD ENTRE NOMBRE Y APELLIDO

 

Ante todo es necesario recordar que el Nombre supone una exteriorización del Yo íntimo, del sentimiento de la infancia (Yo de la infancia), posible reminiscencia de la proyección narcísica Por ello en caso de que aparezca el nombre solo y además engrandecido, podríamos hablar de un deseo de figurar, pasando por algunas connotaciones del “niño mimado”, hasta la búsqueda del exclusivismo. En contraposición, el nombre suprimido o abreviado nos lleva hacia la detección de una posible represión o rechazo de las expe­riencias de la infancia, a veces desgraciada (sólo inicial). Tam­bién, actitud conservadora. Olvido del pasado. Los apellidos se vinculan al Yo socio-profesional El “self made man”. Si se firma con el apellido en una escritura –no negativa- podría hablarse de madurez; de rol de adulto. Aceptación rol social. Orgullo familiar. Deseo de éxito social. En caso de engrandecimiento del apellido: el sujeto quie­re ser reconocido como alguien especial. Si predomina sobre el nombre: Énfasis en los roles de protección y autoridad. Por otra parte, la firma únicamente con iniciales puede expresar fuertes sentimien­tos de culpa.

APELLIDO MATERNO MAS DESTACADO QUE EL PATERNO (Fig.10,12)

 

Importancia asumida en la personalidad sobre la figura materna del sujeto. Si se minimiza el apellido paterno podríamos detectar la influencia de un posible –complejo de Edipo- no superado. La supresión del apellido paterno podría indicar además de lo comentado a expresar un reflejo de la  idea asumida de inexistencia psíquica o física del padre (no lo conoció, se propuso anularlo de la mente, etc.)

 

En los dos casos presentados por el Prof. augusto Vels se omite el nombre y cobra mayor importancia dimensional el apellido de la madre que el del padre. ¿Complejo de Edipo? Posiblemente sí.

El primero de estos grafismos corresponde a Gregorio Martfnez Sierra, escritor teatral, novelista y poeta al cual se deben varias obras de gran popularidad como “Primavera en otoño”, “Mamá”, “Canción de cuna” y otras. A él se deben también los libretos de “Las golondrinas” de Usandizaga, de Margot” de Turina y “La danza del fuego” de Manuel de Falla.

Ver como, inconscientemente, contrasta la ínfima dimensión de la “M” de Martínez, la ausencia de la barra de la “t”, el retorno del trazo final de la “r” y la pequeñez general del primer apellido frente a la violenta afirmación del movimiento descendente de la “g” y el volumen de las letras del segundo apellido, representativo de la madre.

En cuanto a la fig. 12, toda ella viene a ser un símbolo. Se trata del grafismo de Alfonso Hernández Catá, escritor cubano, muerto en un accidente de aviación. Fue embajador de Cuba en España y como escritor colaboró con Marquina y con Alberto Insua. Una de sus novelas más conocidas es “El ángel de Sodoma”.

Como signo curioso podemos ver el extraño arco que sirve como “d” y como “C” mayúscula, fragmentando las dos últimas letras del primer apellido que aparecen debajo del puente que forma el arco.

El trazo más fuerte es sin duda el que corresponde al segundo tramo del arco y que “teóricamente” forma la “C” de “Catá”, apellido de la madre. La satisfacción narcísica se puede ver en el subrayado que da estructura al último trazo de la “C”, destacando ese apellido, es decir, poniéndolo como sobre un pedestal.

Después de estudiar ese simbolismo no cabe preguntarse si era o no importante en el escritor el apego a la madre, puesto que se desprende de su firma que la idolatraba.

Otro caso de empequeñecimiento lo muestra la fig. 13 que nos presenta el caso de una drogadicta morfinómana que vendía objetos valiosos del hogar, a escondidas de los suyos, para proveerse de morfina. El descenso del grafismo y el empequeñecimiento de la firma, no sólo señalan el estado depresivo y el complejo de culpabilidad de esta pobre mujer, sino también el sufrimiento de su impotencia frente a su necesidad de droga y la sobrecarga de angustia que el estado de necesidad añade al dolor inicial.

El ascenso y descenso de las líneas señala los eclipses súbitos seguidos de euforia, propios de los estados psíquicos de estos enfermos.

PREDOMINIO DEL APELLIDO PATERNO

Predominio del rol socio-profesional.

En el ENGRANDECIMIENTO o EMPEQUECIMIENTO DE LA FIRMA

CON RELACION AL TEXTO, juega un gran papel la AUTOIMAGEN, la idea que el sujeto se forma de sí mismo.

Hay sujetos inteligentes con una autoimagen negativa, los cuales se sienten portadores de ideas de fracaso, de temor o de impotencia personal frente a los obstáculos. “

Otros, por el contrario, poseyendo una escala de valores inferior, pero con una autoimagen positiva, se sienten capaces de emprender las más arriesgadas aventuras confiando en superar todos los obstáculos, oposiciones o problemas.

Este es el caso de Lee de Forest y de Marconi. No fue realmente Marconi quien descubrió la radio, sino su profesor Lee de Forest. Pero Lee de Forest era un hombre tímido, pusilánime, un investigador de laboratorio que se encontraba incómodo e inseguro fuera de su ambiente habitual.

Por el contrario, Marconi era un hombre práctico, ambicioso, deseoso de sorprender a su entorno con descubrimientos sensacionales. Asimi1ó los conocimientos de Lee Forest y los divulgó y hoy se le atribuye el descubrimiento de la radio.

Es por esta razón de la importancia de la autoimagen, que es conveniente tener en cuenta determinados factores personales sobre la persona cuya firma vamos a analizar (edad, ocupaciones, medio ambiente, situación económica, estado civil, posible currículum lo más completo posible, etc.). Pues, ya saben Vdes. que en un ambiente favorable –como dice Corman- el ser humano se dilata, crece y se expansiona libremente. En un ambiente desfavorable, el ser humano se retrae, se introvierte, se defiende, permanece a la expectativa.

 

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Universitat Autònoma de Barcelona

Master en Grafoanálisis Europeo, UAB - Master en Criminalística, UAB

 

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