ICG  Instituto de Ciencias  del Grafismo /Seminario sobre grafopsicología de la firma / Tema 2

 

 

UBICACIÓN DE LA FIRMA

 

 

El punto del espacio gráfico que ocupa la firma con relación al texto (ubicación) puede ser un indicador, entre otras cosas, del grado de dependencia o capacidad de autonomía que existe entre la vida íntima y la vida social, entre los ideales del sujeto y sus realizaciones sociales o profesionales, entre lo que el sujeto ambiciona ser y lo que aparenta exteriormente.

LA FIRMA MUY APROXIMADA AL “TEXTO (fig. 14)

 

La colocación de la firma respecto al texto que antecede nos sugiere el grado o nivel de acercamiento por necesidad de apoyo o preocupación por el trabajo, incluso sencillez y espontaneidad ingenua, hasta la excesiva confianza o en los casos extremos, intromisión (es importante recordar que siempre tenemos que tener presente el ambiente gráfico positivo o negativo).

 

En el caso de la fig. 14, más bien es el reflejo de ‘una personalidad insegura, con mucha vulnerabilidad interna, con poca resolución fuera de su ambiente habitual, en el cual se siente amparado, protegido o apoyado. Cuando la firma es débil de trazado y se aproxima mucho al texto, generalmente nos traduce una necesidad de apoyo y protección, una necesidad de dependencia. Algunas personas inmaduras tienen poca capacidad de decisión y de autonomía, se sienten débiles e inseguras fuera de sus tareas habituales y del medio ambiente que les es familiar. Y se angustian si se les  separa de su trabajo o de su entorno habitual.

 

FIRMA DISTANCIADA DEL TEXTO (Fig. 15)

 

No forzosamente indica lo contrario de la firma muy aproximada al texto. Lo que sí puede ocurrir es que entre la vida íntima y la vida social, entre los ideales del sujeto y sus realizaciones sociales o profesionales o entre lo que el sujeto ambiciona y lo que aparenta exteriormente exista una gran distancia, una fuerte escisión o separación. Así pues, nos podemos encontrar con que el modo de pensar, sentir y querer íntimo de estas personas no coincida con el modo de pensar, sentir y querer del medio circundante. En cuyo caso, el sujeto puede tomar dos posturas: a) el desinterés por la vida social y hacer ver a los demás que cubre el expediente con una adaptación más o menos “vegetativa” o simulada, y b) la distanciación respecto de los otros, en cuyo caso muestra a las claras su desadaptación o  de alejamiento del ambiente exterior por frialdad, necesidad de independencia o  incluso en determinados casos, a gustos elitistas o temor a que la intimidad personal sea invadida por un excesivo gregarismo, lo cual puede llevar a cierto desdén oculto y distante.

 

También hemos podido encontrar la ocasional firma distanciada en circunstancias donde el firmante no estaba demasiado de acuerdo con lo que iba a firmar pero se veía obligado a ello (determinadas comparecencias judiciales, reconocimientos sobre irregularidades cometidas, acuerdos con poca convicción o donde el firmante se siente obligado por las circunstancias, etc.) ello aunque fuera circunstancial, coincide con la interpretación del que siempre distancia la firma por una convicción personal de no querer rendir cuentas y de necesidad de ocultación.

Confirmando lo anteriormente expuesto en cuanto a las demostraciones de desinterés social o profesional que podemos ver a veces en la firma distanciada del texto, el Prof. Vels había también observado –por ejemplo-, que personas que no querían sentir la paternidad de sus tareas o que no querían comprometerse a realizar más horas o más tarea de la habitual, ni quedar pendientes de sus obligaciones, tenían la firma desplazada del texto, es decir, más distanciada del texto de lo normal.

Por tanto, la aproximación de la firma al texto podría ser traducida también como una aproximación del Yo íntimo al Yo social, o como una mayor o menor identificación entre el “SER” y el “HACER”.

En el caso del seminarista indio (fig. 15) que nos expone A.Vels, es posible que se aparte del “mundo” para no tener ocasión de ceder a sus tendencias epicúreas, sensuales y sexuales, sublimando en una actividad religiosa (amor a los demás, a la humanidad sufriente) las tendencias de la líbido.

 

FIRMA A LA DERECHA

 

La firma colocada a la derecha potenciaría la tendencia a la iniciativa, la autoconfianza, entusiasmo, incluso la alegría por vivir, la autorrealización y una posible concordancia entre aspiraciones reales y manifestadas.

 

FIRMA DEMASIADO PRÓXIMA AL MARGEN DERECHO (Fig. 16)

 

En el caso de coincidir la firma con el texto (congruencia entre firma y texto), puede estar señalando que el esfuerzo hacia un proceso de individualización está en marcha. Pero en el caso de que la firma sea endeble (floja, blanda, inconsistente) o difiera bastante del texto, puede ser la expresión de un intento inconsciente de huida de un pasado amenazador o de un presente muy problemático (temores, presencia de amenazas que se interpretan como un riesgo o posible ataque a la seguridad y prestigio del sujeto). Si la firma muestra vacilaciones y se aproxima al texto, puede estar indicando una necesidad de acercamiento a otros en busca de apoyo o refugio a la inseguridad o a la culpabilidad (miedo al menosprecio o a la humillación, a la desvalorización de Yo).

 

FIRMA DESVIADA HACIA EL MARGEN IZQUIERDO (Fig. 17 y 18)

 

En nuestros días la ubicación a la izquierda por la influencia anglosajona hace que dicha interpretación no sea válida en muchos casos.

Únicamente puede valorarse este parámetro cuando la carta conserva los puntos y aparte o espaciados de tabulación clásicos de la correspondencia española, entonces, cuanto más se aproxima la firma al margen izquierdo, tanto más se refugia el sujeto en sí mismo y tanto más miedo siente hacia su futuro o a enfrentarse con los problemas relacionados con su futuro.

 

El que se apega al margen izquierdo podría padecer algún tipo de frustración o tendencia al desaliento con falta de metas para el futuro; de ahí el conformismo pasivo o bien cierto escapismo o subterfu­gios para no actuar. Tendencia a escapar de la realidad. Autolimitaciones que impiden que se desenvuelva bien en la práctica. Decepción que potencia el creer que el ambiente es hostil, desconfianza ante la sociedad. Retirada para apoyarse en esquemas conocidos que le dan confianza. Concepto pobre de lo que se es o se pretende realizar. Temores pueriles. Miedo irrazonable a vivir por estar prisionero de una conducta de fracaso. En algún caso la dependencia afectiva que estorba la autonomía podría justificarse por sentirse el sujeto prisionero de una madre muy posesiva;  la Dependencia del “Niño Adaptado” (Análisis Transaccional) de tipo frustrado puede llevarle a intentar sustituir la insegu­ridad a través de la falsa seguridad que le pueda proporcionar por ejemplo una secta, o bien de tipo evasivo con el juego, los medicamentos, drogas o alcohol. Necesidad de apoyarse en experiencias o imágenes del pasado que frenan la iniciativa. También podemos observar aquí el reflejo de un alejamiento de tipo autístico del mundo o bien el comportamiento captativo. Si además está separada la firma: Necesidad de protección por no poder valerse.

 

En casos graves de tipo patológico, podríamos aplicar una de las interpretaciones de tendencia a la neurosis obsesiva y otra de Max Pulver: Hipertrofia de la afectividad, la cual mediante un corto-circuito imprevisto puede llevar al suicidio.

Vels citaba en estos casos al Dr. Mira y Lopez con la siguiente consideración: “El miedo –dice Mira y López- es vivido íntimamente como un estado de progresiva inseguridad y angustia que nos invalida más o menos ante la impresión inminente, objetiva o Subjetiva, que puede sucedernos algo que a toda costa deseáramos evitar, pero–que no nos consideramos capaces de hacerle frente.” Cuanto más subjetivo es el miedo, más impulsados nos vemos a eliminarnos de la situación, sea huyendo u ocultándonos ante el peligro.

De aquí las interpretaciones psicoanalíticas de: tendencia a volver al claustro materno; complejo de culpabilidad o de castración; represión exagerada de las pulsiones sexuales, etc., secuelas todas ellas del complejo edípico.

Esta líbido en regresión (para utilizar también un término junguiano) puede ser la respuesta inconsciente a situaciones de “stress”, a dificultades o problemas difíciles de vencer, a fracasos amorosos, a traumas dolo- rosos (como puede ser la pérdida de un ser querido o la pérdida del empleo); el estado subsiguiente a una violación, etc., etc.

Lo cierto es que toda desviación de la firma hacia el margen izquierdo señala una regresión, un mecanismo de defensa del Yo,- en que el sujeto regresa o retorna a estadios afectivos que ya había rebasado. En estos casos, el sujeto tiende a olvidar lo reciente y a memorizar con cierta facilidad recuerdos antiguos. En otras palabras: huye del presente y se refugia en el pasado.

 

FIRMA COLOCADA EN EL CENTRO

No se ubica cerca de ninguno de los márgenes, sino a una distancia equidistante entre ambos (tenemos que recordar únicamente es válido para cartas o notas espontáneas, no en impresos ni en cartas comerciales u oficiales con un pie de firma establecido o sugerido por el protocolo).

 

Paréntesis a superar en el proceso de evolución, maduración o individuación. Ambivalencia por conflicto entre independencia y riesgo, respecto a prudencia y seguridad. Sociabilidad que se contenta con ser un espectador reservado o ejercer un autocontrol (rígido-obsesivo). En sentido negativo podría denotar una cierta dificultad para autorrealizarse; Descorazonamiento para tomar iniciativas (Crepy). Papel de se­gundo. Prudencia para no arriesgarse. Decisiones diferidas: hay un paréntesis abierto pero no se sabe cuando se cerrará: acercamiento de la firma hacia la derecha del folio. Autosuficiencia Si es grande podría denotar cierta dosis de exhibicionismo y teatralidad.

 

DISTANCIA CONSIDERABLE ENTRE NOMBRE Y APELLIDO

 

Luchas éticas entre el bien y el mal. Situación de tensión entre el padre y la madre. Deseo ambivalente de ser niño y adulto a la vez. (Esta situación produce reacciones coléricas contra la tensión y angustia generadas)

 

DISTANCIA DE LA RÚBRICA RESPECTO AL TEXTO DE LA FIRMA

 

Conviene recordar que la rúbrica es el dibujo inconsciente de mecanismos de defensa del Yo íntimo, o sea, la defensividad respecto a los demás (Vels). Cuanto más cercana está de los nombres (firma), más vinculación psicológica con la familia o el ambiente. Cuanto más lejos se sitúa la rúbri­ca, se coloca una barrera más distante entre la intimidad propia y las perso­nas de confianza. Cuanto más alejada sea la rúbrica que subraya el nombre, más orgullo. En otros casos puede indicar “intriga” (Salberg).

 

 

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Universitat Autònoma de Barcelona

Master en Grafoanálisis Europeo, UAB - Master en Criminalística, UAB

 

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