UN MÉTODO PARA DETECTAR LA TIPOLOGÍA DE
            HEYMANS-LE SENNE
 
 
                                                                                                                                                                                                                                  J. TUTUSAUS

                                                                                                                                                                                                                                                                                 BOLETÍN NÚMERO 15, Segundo semestre 1995

 

 
A través de un profundo estudio del libro de Émile Caille Caractères et Écritures (P.U.F., 1957, 290 págs; 1963), pudimos determinar las caracte­rísticas gráficas más constantes y propias de cada uno de los ocho tipos sin separar los factores de Emotividad, Actividad y Resonancia, o sea que el propósito fue buscar signos impregnados, en más o en menos, de los tres factores. No parecía tarea fácil. Una vez se hizo un profundo estudio de lo que parecían ser los "dominantes" irrepetibles típicos de cada tipo, se enca­raron éstos así:
 
(1)        nEAS   =          EnAP
nEAP   =          EnAS
EAS     =          nEnAP
EAP     =          nEnAS
 
o sea que se contrapusieron en forma radicalmente opuesta en sus factores. Así, por ejemplo,
 
(1)        nE        versus       E
A          versus       nA
S          versus       P
 

 
con la pretensión que el encaramiento de los signos hallados en cada tipo alelo pusieran en evidencia una polaridad y una correspondencia de signo contrario.
 
Cual no fue nuestra sorpresa al comprobar dos cosas:
 
a) que los signos se encaraban por hallar su contrario en cada tipo
b) que para cada tipo se hallaron de 12 a 14 signos estables.
 
Con esta comprobación o pequeño "descubrimiento" se formó el cuadro denominado "Síntesis grafopsicológica de la tipología de R. Le Senne", en el que se incluye la descripción condensada y sintética de las características axiales de cada tipo, la cual fue tomada de una lectura exhaus­tiva del libro Caracteres y felicidad conyugal, de André le Gall y Suzanne Simon, efectuando la mencionada síntesis de tan grueso libro. Mediante la comparación entre síntesis descriptiva y signos permanentes por tipo, se hallo:
 
c) que combinando varios signos se podían obtener las característi­cas halladas en dicho tratado y preconizadas por Le Senne.
 
Estos trabajos fueron realizados con rigor y el hecho de que se halló que cuadraban es una prueba de que sustancialmente ello constituye o podría constituir un pequeño método para hallar con cierta rapidez el tipo corres­pon­diente y sus mezclas.

 
En la práctica hemos comprobado que cuando hay más de 5 signos que forman un perfil gráfico en un tipo dado, la escritura examinada puede encasillarse, en principio, en el mismo. A veces se hallan hasta 8 signos sobre 14, y aún más. Es indudable que una escritura que tuviera los 12 o 14 signos que integran cada tipo nos mostraría un tipo puro con sus virtudes y defectos.
 
A continuación se exponen cuatro ejemplos de la aplicación de nues­tro cuadro en escrituras previamente analizadas, hace años, por nuestro di­lecto maestro D. Augusto Vels. Algunas de ellas han sido analizadas actual­mente por medio de su método de grafoanálisis. El lector podrá comprobar los resultados de cuanto decimos.

 
Figura nº 1. Mujer, 27 años, médico.

 
 

 
«El ambiente le impacta rápidamente y le conmueven con facili­dad los sentimientos de los demás. Por eso busca relaciones de amistad con las que congenie bien y una ocupación que se las proporcione. Su abanico de intereses profesionales tan amplio puede obeceder a esto, a no haber encontrado aún su camino de realización, aunque creemos que sí que puede estar en su cultivo de la medicina, siempre que encuentre el ambiente adecuado para desarrollarse en ella. De lo contrario, será como un insec­to que salta de un sitio a otro sin encontrar el lugar donde estabi­lizarse. Por eso es difícil concretar sobre las aptitudes de esta persona para cualquier puesto de trabajo, ya que un sesenta por ciento o más depende de la forma como impacten en su ánimo las personas que más influencia van a ejercer en sus funciones.
 

 
»Vemos por los resultados psicotécnicos que su capacidad para asimilar cualquier tarea, dentro de su especialidad, será, cuando menos, normal. Lo más probable es que sea más rápida que la mayoría. La actitud vital es introvertida, responsable, reflexiva, meticulosa y la actividad parece orientada a conseguir afecto y liderazgo, a través de la propia competencia y decisión. Ahora bien, algunas de sus decisiones pueden ser precipitadas o poco realistas, por lo que conviene poner límites o establecer algunas restricciones e insistir en ciertas normas que no debe saltar bajo ningún pretexto. Y, para que no se resienta, ya que es muy sus­ceptible y cualquier llamada de atención es sentida como un cas­tigo que le destroza el ánimo, todas las limitaciones a su activi­dad deben serle impuestas antes de que pueda caer en falta, es decir, como parte de la previa información cuando se pudiera hacer cargo de algún servicio.»
 
En la figura nº 1 se observa que el análisis concuerda directamente con la síntesis de rasgos del tipo "Sentimental": "le conmueven con facilidad los sentimientos de los demás" (autoprotección contra la sensibilidad), "su abanico de intereses profesionales es amplio" (ideales frustrados), "un sesen­ta por ciento (...) depende de la forma como impacten en su ánimo las perso­nas" (vulnerabilidad), "la actitud vital es introvertida" (interiorización, introspección, intimismo), "responsable, meticulosa" (exige perfección), "ac­tividad (...) orientada a conseguir afecto" (ávido de comprensión y ayuda), "decisiones poco realistas" (impráctico), "...es muy susceptible (...), cual­quier llamada a la atención le destroza el ánimo" (orgullo secreto suscepti­ble).
 
Figura nº 2. Varón, 35 años, ejecutivo.
En la figura nº 2, a través del grafoanálisis o método Vels, a base de un programa informático se determina con toda claridad la tipología de Le Senne, al igual que el método propuesto: "más o menos pérdida de con­trol", reacción fuerte a los estímulos", "decisión, iniciativa", "reacciones vivas e inmediatas" = actividad propulsora, se precipita, reacciona con espontaneidad (EAP) y realismo práctico, optimismo y flexibilidad (nEAP).

 
 

 
 

 
«Emotivo          : 80 %  Conmoción, carga tensional, impresionabili­dad. Reacción fuerte a los estímulos con más o menos pérdida de control.
 
No-Emotivo       : 20 %  Serenidad, calma, tranquilidad. Actitud objeti­va y fría. Contemplación pasiva de los hechos. Imparcialidad.
 
Activo               : 83 %  Diligencia, laboriosidad, eficacia, decisión, ini­ciativa. Renovación de la energía para luchar contra las dificultades.
 
No-Activo          : 17 %  Pasividad, inercia, lentitud, apatía. Dependen­cia-sumisión. El sujeto no ve en la acción la solución de sus problemas.
 
Primario            : 67 %  Capacidad de reacción a los hechos o estímu­los presentes. Reacciones vivas e inmediatas. Decisión rápida y táctica.
 
Secundario       : 33 %  Reflexión antes de la acción. Capacidad para sacar conclusiones, prever, proyectar y plani­ficar el futuro.»
 

 
Figura nº 3. Varón, 34 años, médico.

 
 

 
«El dinamismo de los impulsos desborda las posibilidades de un buen autocontrol, de donde una actividad guiada por el impacto inmediato, por el deseo irresistible de actuar, de moverse hacia los objetos, hacia las personas y tomar las decisiones sobre la mar­cha, sin ninguna clase de reflexión, únicamente por su instinto de lo relativo y de lo posible, por lo que su acción, muchas veces desmedida, mal calculada, se vuelca sobre las cosas como un tor­bellino, como un aluvión que se precipita y sobrepasa sus propios objetivos, a menudo con una agresividad de la que luego tiene que arrepentirse por sus excesos.
 
»Temperamentalmente, se desenvuelve como un sanguíneo-bilioso excitado por el componente nervioso que lleva detrás. Por tanto, le resulta difícil refrenar la excitación afectivo-imaginativa o ins­tintivo-afectiva y se lanza con la velocidad del rayo a la conquista de sus deseos, con una impaciencia difícil de aguantar (no tolera esperas). Su mente es un coche que marcha con el acelerador a tope y sin frenos, arrollando o invadiendo todo lo que se le pone por delante y sólo es capaz de frenar cambiando el sentido de la marcha, pero no la velocidad.
 

 
»Este desequilibrio entre el poder de la aceleración y la capacidad de freno o de autocontrol, produce una personalidad impulsiva, arrebatada, con tendencia imperiosa, a veces irresistible, al acto brusco, a la decisión vehemente, a querer lograr algo o liberarse de algo de forma inmediata sin pararse a meditar sobre las conse­cuencias de muchas de sus acciones. Muchas veces rectifica sobre la marcha dando el giro en sentido contrario; otras veces no pue­de deshacer los entuertos y trata de justificarse proyectando cul­pas sobre situaciones o accidentes casuales o atacando a los demás para defenderse. Lo cierto es que, en general, pocas veces puede presentar un trabajo bien planificado, organizado y bien acabado, a causa de su agitación y desasosiego y de dispararse al más mínimo estímulo que le produzca la excitación.»
 
En la figura nº 3 observamos las siguientes concordancias entre el minimétodo y el análisis antiguo de D. Augusto Vels: "El dinamismo de los impulsos desborda (...) el buen autocontrol" (capacidad para dinamizar, exu­berancia, impulsividad vehemente), "actividad guiada por el impacto inme­diato" (actividad intensa y múltiple), "deseo irresistible de actuar" (actividad intensa, se precipita, etc.), "decisiones sin reflexión" (espontaneidad reacti­va), "se vuelca en las cosas como un torbellino" (fogosidad...), "excitación afectivo-imaginativa o instintivo-afectiva" (afectividad tan grande como el deseo sexual), "impaciencia difícil de aguantar, no tolera esperas" (se preci­pita, busca el contacto rápido y directo), "arrolla o invade todo lo que se pone por delante" (combativo, vehemente, audacia), "ataca a los demás para defenderse" (combatividad), "excitable" (fogoso, reactivo, exuberante).
 
Figura nº 4. Varón sin más datos.

 
En el ejemplo nº 4, se observa un mal dominio del espacio gráfico, un autocontrol natural, una poca influencia de la emotividad, la falta de barras en la letra "t", las guirnaldas más bien laxas, el predominio del lado "ánima", la estabilidad de la zona media, la puntuación leve, la ovalización redonda. Como consecuencia de ello, se le encasilla en el tipo apático: indi­ferencia afectiva, refractario a lo nuevo, economía de energías, actividad monótona, soledad protegida por hábitos, del tipo EAS se puede indicar la "autosuperación", etc.

 
 

 
Probablemente, no se escriben muchos más artículos sobre esta tipo­logía, pero debemos hacer notar que la notable grafóloga alemana Ursula Affemann utiliza, paradójicamente, esta tipología, siendo que los grafólogos alemanes son poco amigos de las tipologías más o menos prefabricadas, tien­den más bien a las tipologías que surgen directamente de la práctica grafoló­gica. También la British Academy of Graphology de Londres conserva en su enseñanza esta tipología, a pesar de que en casi ningún libro de psicología angloamericana aparezca mención alguna de la tipología de Le Senne. Con todo, creemos que es acertada su enseñanza en Inglaterra, dada la rémora grafológica, bastante superada, que existe tanto en Inglaterra como en EE.UU. Esta tipología sirve de trampolín para saltar a nuevas tipologías, ya que, por lo que vemos, las tipologías no cesarán nunca, ya que todo psicó­logo tiene que reconocer que las tipologías existen de alguna manera (tipolo­gías clínicas, psicológicas, por ejemplo el Eneagrama).
 
Indicaciones para soslayar algunas dificultades de aplicación de la tipología de R. Le Senne
Esta caracterología franconeerlandesa articula, aunque se crea lo contrario, la psicología del consciente con la del inconsciente, o sea que com­bina las concepciones psicoanalíticas. Las tres propiedades dinámicas (Emotividad, Actividad y Resonancia) se complementan mutuamente y for­man un todo inseparable, ya que son interactivas. Hay propiedades que en determinadas escrituras son ambivalentes: por ejemplo, en una escritura se puede hallar el paso de primario a secundario o viceversa, lo cual concuerda con la realidad psicológica y humana (Freud, Szondi, etc.).
 

 
En esta caracterología, como hemos visto, pueden hallarse y/o ais­larse un número reducido de rasgos propios de tipo (sanos o prepatológicos) que permiten la identificación de cada mecanismo o tipo. Dos o tres rasgos pueden corresponder al submecanismo auxiliar.
 
Emotividad
En los cuadros presentados hemos visto los rasgos gráficos más "saturados" de las tres propiedades, pero con todo hay que dar alguna indi­cación respecto a la Emotividad.
 
La emotividad ha sido reconocida por muchos caracterólogos: Ribot, Ewald, Jung, Delmas y Bowen, etc. Puede existir una emotividad primaria de origen simpático-tónico o una emotividad secundaria vago-tónica.
 
La emotividad es evidente cuanto se produce irregularidad en más de dos aspectos, la falta de estructuración en la zona media, el movimiento y el espaciamiento perturbado y/o la ausencia de signos de equilibrio equidis­tantes de la impulsión y la inhibición. Algunos signos característicos y con­cretos pueden ser:
 
a) la desproporción, la discordancia y la irregularidad
b) la presión "irregular": espasmódica, acerada, desplazada, mazas, etc.
c) márgenes irregulares
d) líneas irregulares
e) acentos, vírgulas y puntos irregulares, "agitados" o deformados

 
f) chimeneas o pasillos, etc.
 
Las desigualdades para reflejar la emotividad deben ir acompañadas de calor en el trazo
 
La no-emotividad se ve con claridad en: la repetición equilibrada de espacios, la regularidad de las letras "m" y "n" y el equilibrio entre hampas y jambas, escritura monótona o cadenciada, presión indiferenciada, ligada-rectilínea-estructurada-pausada, tensión media a laxa.
 
Actividad
Aunque no se utilizara la tipología de R. Le Senne, esta propiedad sería fundamental en todo análisis de escritura.
 
Antes que nada, es menester avanzar una suerte de definición de actividad que podría ser como sigue:
 
La actividad es una necesidad de actuar enérgica, sistemáti­ca y perseverantemente y reaccionar espontánea o incons­cientemente, guiado por determinadas motivaciones, ante múltiples estímulos internos y externos, reforzando la ac­ción con optimismo y resistencia ante las dificultades u obstáculos para llevar a término los propósitos y objetivos.
 

 
Grafológicamente, se pone de manifiesto la capacidad activa del individuo mediante los índices de firmeza gráfica, impulso dinamógeno, ejes periféricos acusados en equilibrio, fluidez, dextrogiridad, barras "t" acusadas y regulares, línea estable, algo ascendente, tensión III o IV de Pophal, orga­nización espacial.
 
Otras características serían: no excesivo espaciamiento, finales afir­mados, angulosidad más o menos suavizada, movimiento rápido, no pertur­bado, a veces grande y/o inclinada.
 
La no-actividad consiste en una especie de subvitalidad energética, tendencias depresivas, temor a la acción, tensión o ansiedad perturbadora y discontinuidad. La impresionabilidad y la inestabilidad, así como el descora­zonamiento, que necesitan continuos estímulos y variación, son indicadores de una relativa no-actividad; el sujeto es irregular, indeciso, disperso, agita­do o poco práctico.
 
Los signos de no-actividad más indicativos son los siguientes:
 
a) floja, laxa, ligera o vacilante
b) lenta, monótona
c) curva, pastosa
d) muy espaciada
e) movimiento flotante
f) margen izquierdo irregular o ausente y margen derecho grande
g) inhibida, yuxtapuesta, sinistrógira, complicada

 
h) zona media baja, gladiolada, imprecisa o mal estructu­rada
i) barras débiles, irregulares o atrasadas
j) inclinación irregular o invertida
k) puntuación mal colocada, barras omitidas. Retoques.
 
Resonancia
La resonancia es la repercusión, duración e influencia en el campo de la conciencia de las impresiones y representaciones de los acontecimientos experimentados, así como el tiempo de reacción ante los mismos.
 
Primariedad
La primariedad es una reactividad fugaz, superficial y "presentista" que no controla suficientemente los sentimientos (pasión, impulsividad, exal­tación, excitación). El sujeto vibra ante las influencias del medio y se dis­persa en una actividad múltiple, improvisada, discontinua y, a veces, descui­dada. Denota, pues, el tipo específico de actividad en los "activos" o el tipo de no-actividad en los renuentes al "gusto de trabajar".
 
Los signos de primariedad son básicamente: la espontaneidad, la pre­cipitación, la anchura notable, los "lanzamientos", el adelanto de puntuación y tildes, los márgenes crecientes, la inflación, la negligencia, etc. Todo ello es producto de la velocidad y la dextrogiridad.
 
Secundariedad

 
El sujeto secundario incuba prolongadamente las impresiones, los hechos vividos y las representaciones, las cuales profundiza, piensa y discute internamente y retiene en su conciencia; de ahí la fidelidad a los sentimien­tos y la acumulación de posibles resentimientos.
 
Su actividad es previsora, reflexiva, metódica, sistemática y perse­ve­rativa. Se basa en la experiencia, evita las sorpresas y se adapta lentamente a lo nuevo. El pasado determina su acción futura; trabaja pero seguro de acuerdo con los principios más bien conservadores.
 
Grafológicamente, presentamos a continuación los signos más indica­tivos:
 
a) contenida, sobria, pequeña, inhibida, finales cortos, es­trechada
b) movimiento frenado, aunque constante
c) margen izquierdo regresivo
d) puntuación precisa. Barras cortas, pero regulares, a veces descendentes
e) jambas cortas
f) triangulaciones.
 
La secundariedad frena la emotividad y especifica el tipo de activi­dad.
 

 
El tipo flemático (nE.A.S) es un emotivo frenado, por lo que hay posibilidad de error en la tipificación. Ello puede provenir de causas no con­génitas o biográficas. Se trata de un emotivo oculto o criptoemotivo. Se trata de un exceso de emociones dominadas o compensadoras por una calma o indiferencia adquiridos. Hay nerviosos (EnAP) hereditarios convertidos en tranquilos, indiferentes e impasibles por disputas familiares o catástrofes, sentimientos de inferioridad, etc.
 
La Resonancia y la Actitud Vital
La introversión y la extraversión, ¿se asimilan a la resonancia? ¿Es lo mismo la secundariedad que la introversión y la extraversión que la prima­riedad?
 
En esta cuestión nos remitimos a lo que al respecto ha dejado dicho A. Vels en una comunicación efectuada hace algún tiempo al Prof. Gille:
 
«La extraversión es una tendencia a sintonizar preferentemente con nuestro mundo circundante, aceptándolo como bueno para nues­tras ideas, sentimientos y acción (...) relacionando el presente con lo que puede ocurrir en un futuro más o menos próximo.
 
»Entiendo la introversión como una tendencia a sintonizar con nosotros mismos, aceptando como bueno aquello que hemos expe­rimentado o pensamos que puede ser favorable para nuestro Yo. El introvertido busca una relación del presente con el pasado para decidir en forma previsora.
»Entendemos por tendencia primaria la reacción inmediata a los estímulos externos o internos. (...) El sujeto primario se deja llevar por una especie de radar inconsciente, intuitivo por confianza en la vida y en los demás. (...) El sujeto primario no se arredra cuando se equivoca y rectifica sobre la marcha en busca de los objetivos deseados.
 
»El sujeto secundario es como el rumiante, primero engulle los estímulos y luego los somete a una masticación reflexiva para dar la respuesta más adecuada. Es una retención de reacciones en vir­tud de una necesidad de "seguridad interior".
 
»El primario recibe el impacto y rebota la respuesta hacia afuera; el secundario recibe el impacto, retiene la pelota y luego la dirige a la portería o hacia el compañero que puede marcar el gol. El primero es "táctico" y el segundo es "estratega".»
 
Hemos expuesto, en síntesis, esta tipología para hacerla fácil y para dejar constancia histórica de la misma, a los efectos de la tipología compara­da, así como para ilustrar, una vez más, las posibilidades de detección de rasgos y/o motivaciones profundas del sujeto y la actividad específica, dimen­sión de gran utilidad en la selección de personal.
 

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