
OBSERVACIONES SOBRE ALGUNOS GRAFISMOS
DE PSICÓPATAS Y CRIMINALES
POR
JOSEP M. ESCOLÀ
Boletín-AGC nº 10, primer semestre 1993, páginas 51-53,
Edita Agrupacion de Grafoanalistas Consultivos de España, Barcelona
En el libro Psychopatologie et écriture, Florence Witkowski dedica un capítulo sobre el delicado tema de los impulsos asociales y criminales en la escritura, haciendo la observación de que aunque el estudio de los rasgos gráficos no permite prever la manifestación externa de las tendencias, sí puede dar amplia información sobre las motivaciones y la estructura general del psiquismo.
Pues bien, tras analizar las escrituras presentadas en el citado capítulo, descubrí que aparte de las características gráficas más directamente representativas de las tendencias que nos ocupan, como son los espasmos, los apoyos bruscos de presión, las jambas en retroceso anguloso, la deficiente distribución de los espacios, etc., aparecen tres signos con una frecuencia difícilmente imputable al azar. Se trata de las "m" y "n" en arcos, las jambas achatadas y las barras de "t" cortas, o incluso, muy cortas, en relación al hampa.
La reiteración de estos signos me llevó a buscar un paralelismo con las posibles características psicológicas básicas que pudieran explicar las motivaciones de la conducta patológica que nos ocupa. Para ello, me he servido del libro de Hilda Marchiori, Psicología criminal.
Así pues, citaré textualmente los pasajes que pueden ilustrar la afinidad grafopsicológica a que me refiero. Dice la autora:
"El psicópata presenta dificultades en cuanto al pensamiento lógico debido a que se mueve en un plano inmaduro e infantil. Ello afecta también a la capacidad de verbalización del pensamiento. El juicio está desconectado de la realidad. El psicópata parece frío, duro, rígido, pero es una coraza para protegerse de sus sentimientos infantiles. Existen fuertes sentimientos de minusvalía e inferioridad.
En el caso de los homicidas de tipo psicótico, utilizan su agresión con el objeto de impedir la disolución de su personalidad."
Así pues, no se está hablando aquí de la conducta externa de las pulsiones sino de la estructura interna emocional del psicópata, que afecta profundamente a su comportamiento.
Intentemos ahora establecer un "síndrome gráfico" que incluya las tres características antes citadas y observemos a continuación hasta qué punto la aportación de la psicología enriquece y matiza no sólo los signos aislados sino también los grupos de signos.
La reconocida timidez que se atribuye a los arcos en cuanto a la manifestación del sentimiento, puede obedecer a un verdadero bloqueo o inhibición de las emociones. Es, en efecto, una "coraza", como se ha citado antes, que ejerce una función de protección. Otra lectura posible de este gesto escritural es el sentimiento de abandono, el cual se hace patente ante la pobreza de recursos de la estructura infantil del psicótico.
Otra interpretación de la escritura en arcos nos habla de laxitud de conciencia. En efecto, es sabido que el psicópata carece de sentimientos de culpa, con lo cual no conoce freno moral en su conducta.
En cuanto a las jambas, su achatamiento puede revelar otra forma de timidez, así como un complejo de inferioridad. Por otra parte, debemos suponer una falta de realización sexual que mantiene bloqueada la energía, con la consiguiente insatisfacción, que el psicópata intenta resolver de forma abrupta con sus actos antisociales.
Por último, merecen una especial atención las implicaciones que las barras de "t" aportan a este cuadro clínico. En efecto, su escasa longitud confirma el diagnóstico de timidez, complejo de inferioridad y el consiguiente impulso a aislarse del ambiente. Pero además se refiere al perjuicio que puede causar en la evocación de la memoria. Ello parece ilustrar la "notoria falta de consideración real de la dimensión temporal en la conducta del psicópata", según afirma la autora de la obra citada, así como la "dificultad de verbalizar el pensamiento".
Por otra parte, no será ocioso observar la doble funcionalidad interpretativa de la barra de "t" en este caso, ya que nos habla simultáneamente del bloqueo de las emociones en cuanto a su expresión, derivado de un bloqueo en la expresión verbal. Al no haber desahogo en este sentido, las emociones se resuelven en forma de agresión, la cual debe ser sugerida por otros signos de la escritura. Y es que, ¿acaso el lenguaje no ha sido desde tiempos ancestrales un magnífico vehículo para exteriorizar las emociones? La conducta del psicópata no resulta nada ajena al bloqueo de esta funcionalidad.
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La
esquizofrenia y las alteraciones cerebrales
En el suplemento
"Medicina" de "La Vanguardia" de 11 de septiembre 1992 se
publica un interesante artículo titulado "La esquizofrenia puede ser
debida a una alteración morfológica del cerebro", del que damos a
continuación un extracto de lo más interesante del mismo.
Un equipo de la Facultad de Medicina
de Harvard, ayudado de un aparato de resonancia nuclear de alta precisión, ha
podido detectar alteraciones en la substancia gris del lóbulo temporal
izquierdo en pacientes con esquizofrenia. Estas alteraciones no se han hallado
en pacientes sanos.
La esquizofrenia se caracteriza por
una alteración en el razonamiento mental asociado a alucinaciones
preferentemente auditivas.
A partir de 1984 han empezado a
aparecer evidencias de que detrás de la esquizofrenia puede existir un
trastorno en la estructura del cerebro. Particularmente las investigaciones en
cadáveres esquizofrénicos, y con resonancia magnética nuclear, han hallado
alteraciones en el lóbulo temporal izquierdo (dominante).
El advenimiento de una nueva
generación de aparatos de resonancia magnética, que son capaces de determinar
con exactitud el tamaño de las estructuras cerebrales, incluso las de tamaño
más pequeño, han permitido este interesante estudio americano. Sin que se
detecte una disminución en el tamaño total cerebral, un grupo de 15
esquizofrénicos han mostrado tener una reducción en el tamaño de la substancia
gris de la circunvolución temporal postero-superior, comparándolos con 15 personas
sanas. Y lo más curioso es que se ha hallado una correlación entre los
trastornos de las ideas de estos pacientes y el volumen de esta circunvolución
temporal izquierda. Cuanta más reducción más síntomas. Clásicamente, esta zona
en el hemisferio dominante se ha considerado de gran importancia para el
lenguaje. Esta circunvolución cerebral está vinculada especialmente a la
memoria auditiva de asociación.
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