Master en Grafoanálisis Europeo de la Universitat Autònoma de Barcelona

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SEMINARIO DE PSICOPATOLÓGICA CLÍNICO-GRAFOLÓGICA
SEMINARIO DE GRAFOANÁLISIS INFORMATIZADO
 
EL GESTO ACERADO VERTICAL Y EL MUNDO PARANOIDE
 
     
 
                                                                                                                 J. Tutusaus

BOLETÍN NÚMERO 1, Primer semestre 1986

 
 
El gesto acerado vertical consiste en el trazado de los palotes verticales en forma afilada terminando en punta, ya sea en la base donde reposa el renglón o en la parte inferior de la escritura, principalmente en las letras "p", "q", "j", etc.
 
Francisco Lacueva en su libro "La Clave de la Grafología" clasifica la escritura llamada acerada por su parecido a las agujas o cuchillos como "gesto-tipo". En Grafología los gestos-tipo son reveladores de ciertas características singularizadas que evolucionan hacia canalizaciones propias. Es lógico considerar al gesto acerado como un gesto-tipo porque, en cierto modo, es lo opuesto gráficamente al gesto en forma de maza.
 
Este gesto-tipo es extraordinariamente importante, y en cuanto a su valoración grafopsicológica, cabe tener en cuen- ta l0 que dice lolax Pulver: "Un impulso puede formar la dominante de un carácter". Parecerá excesivo para algunos que un rasgo o característica gráfica puede revelar un carácter más o menos completo, pero hay que tener presente que todo signo gráfico es polivalente y multidimensional porqué en la consecución de una expresión participan siempre varias capas del ser. El que considera la escritura desde un solo punto de vista encuentra solamente un solo aspecto que puede ser acertado, pero no comprende la verdad completa y la plenitud del ser total.
 
Por ello es simplista la simple indicación de que el gesto acerado indica "irritabilidad", "impaciencia", "incisividad", "maldad", etc., cosas que son ciertas pero expresan solamente un aspecto externo, precisamente el más peyorativo. El contenido de la escritura es mucho más grande que los adeptos y adversarios de la Grafología puedan sospechar.
 
Crépieux-Jamin hablando de la escritura afilada en su libro "A B C de la Graphologie", aparecido en l930, dice lo siguiente: "La escritura afilada no puede ser un signo grafológico cualitativo, ya que no corresponde a algo que en ello pueda registrarse siempre. Por ejemplo: la punta aguda es difícilmente posible en los rasgos descendentes, que son los esenciales, los básicos de nuestra escritura; sólo los trazos horizontales se prestan a una brusca salida disparada de la pluma".
Parece chocante que un extraordinario experto como Crépieux-Jamin que llegó a examinar y clasificar miles de escrituras dijera en su época que: "la punta aguda es difícilmente posible en los rasgos descendentes". Esto puede llevarnos a una conclusión bastante probable de que en otro tiempo alejado al actual el "gesto acerado vertical" no era por lo menos tan frecuente.
 
Desde hace algunos años se observa una gran profusión de escrituras con dicho tipo de afilamiento. En las tareas de preselección de personal se observan más de un 25% de cartas con dichas características. Es por esto que estimamos conveniente estudiar esta cuestión por el interés que puede tener principalmente en la selección de personal.
 
Sirva como botón de muestra un caso altamente expresivo Con objeto de cubrir tres puestos concretos una prestigiosa empresa de selección de personal clasificó a 54 candidatos por la puntuación obtenida mediante la aplicación de tests para medir la capacidad lógico-abstracta. La clasificación se hizo estableciendo un "ranking" de mayor a menor puntuación. De esta forma, teóricamente, se establecía una preselección basada en el máximo potencial intelectual... Al tener que realizar una clasificación preselectiva en base a las características de personalidad más idóneas, mediante la utilización grafológica de las cartas-solicitud, se observaron dos cosas altamente indicativas:
 
Que entre los ó primeros candidatos "más inteligentes", 5 de ellos tenían el gesto afilado vertical en forma acusada, lo cual en principio les eliminaba como candidatos.
 
Además de la característica precedente, se observaron cinco características gráficas concomitantes coincidentes en mayor o menor grado en 4 de ellos, lo cual provee una preciosa indicación sobre "inteligencia" y "Grafología".
 
La característica gráfica que nos ocupa en su aspecto formal se plasma en el grafismo debido a las siguientes manifestaciones expresivas:
 
-Retracción repentina
-Pérdida de energía o impulso
-Agudización penetrante
 
Más adelante se irá explicando el significado e interpretación del afilamiento, pero como avance hay que decir que está comprobado que los aceramientos verticales, que aparecen principalmente en los finales y en las barras de la letra "t", son de intensidad más leve que en los de orientación vertical. Siempre que hay aceramientos verticales aparecen los aceramientos horizontales; siempre que aparecen los aceramientos horizontales no aparecen ne- cesariamente los afilamientos verticales.
 
Max Pulver en su obra "Instinto y crimen" describe este gesto tipo afilado en los siguientes términos grafopsicológicos:
 
"...todo reposa sobre agujas finísimas que causan un efecto de sensibilidad y tormento".
"...en estos trazos descendentes delgados hay una falta de energía del gesto gráfico una paralización contínua de energía mal empleada". ,
"...expresa una voluntad débil; la reducción fina y aguda de los trazos descendentes revela al mismo tiempo la sensibilidad del escritor".
"El filo del trazo proviene siempre de una actitud aguda que se manifiesta en cuanto
a la inteligencia como perspicacia y penetración o negativamente como maldad y malicia".
"...en cuanto al dominio de los instintos o impulsos es un signo de agresión".
"Implica la reducción de la "libido sexualis" y f su lugar l0 ocupan tendencias de autoconservación que intentan reemplazar por medio de la inteligencia la falta de energía, manifestada en el carácter por una escasa intensidad de sentimiento (?)".
Marco Marchesan, quien en su propia escritura acusa intensamente la existencia de dicho signo y, por tanto, se supone que conoce bien su origen e interpretación, dice al respecto lo siguiente:
"El afilamiento es producido por el instinto profundamente primordial de conservación el cual reduce repentinamente las dimensiones de la persona física para disminuir la exposición a las amenazas presuntas o reales".
 
Para Marchesan es el reflejo psiconervioso de un estremecimiento, sobresalto o movimiento de encogimiento. Es como la retracción de los brazos hacia el cuerpo en actitud defensiva. Es un movimiento reflejo, potente, al margen de la voluntad y la conciencia que tiende a reducir el blanco ofrecido a la agresión del enemigo.
 
Sólo el hipersensible posee un instinto de conservación tan agudizado; es decir, morboso.
 
La presión vertical firme, tanto en los plenos como en los trazos descendentes (también denominados "jambas") es lo normal, o debiera serlo. Este tipo de presión es el exponente de la posición autoafirmativa de las tendencias del sujeto y del dominio del medio ambiente. Es la manifestación de tendencias volitivas que imprimen su huella sobre los demás y que confieren al sujeto seguridad y confianza en sí mismo.
 
En el hipersensible se produce, morbosamente, como producto de la angustia psíquica un estremecimiento defensivo. La angustia psíquica aparece en segundo lugar casi inmediatamente.
 
La disminución del trazo vertical produce un trasvase de energías volitivas (presión vertical) hacia el campo del sentimiento, exacerbando la sensibilidad. El estremecimiento que es un sentimiento, se refleja a través de un rasgo que debe expresar la fuerza impositiva. Se trata, pues, de una posición parasitaria que cierra las posibilidades de acción y de dominio del ambiente de la persona. Le confiere ¿ tal sensibilidad que le cuesta tanto someter a los demás (capacidad de mando), como someterse a la voluntad ajena, sin conflictos.
 
Según sea la amplitud, claridad y percepción del campo de la conciencia, la hipersensibilidad puede ser mejor o peor discernida por el sujeto y, por tanto, se puede
 
pasar de una impresionabilidad o una sensibilidad más o me- nos aguda a una grave paranoia.
 
Para nuestros fines, utilizaremos el término paranoidismo, personalidad paranoide o síndrome paranoide, para describir el fenómeno de personas que podríamos llamar normales pero que su forma de pensar y sentir es típico y especial. El hipersensible en el pleno sentido que usamos este término presenta un síndrome idéntico al síndrome paranoide, exceptuando la patología del delirio y de las ideas grandiosas.
 
El paranoidismo o condición paranoide ha sido conside- rado por algunos como un síntoma. Miller lo considera como un "continuum" o síndrome cuya expresividad alcanza toda la gama de intensidades en cuanto a agudeza y gravedad y for- mando parte, en su caso, de los más variados transtornos psíquicos. En el mismo orden de ideas nuestro Dr. Obiols dice que hay que identificar la paranoia y considerarla como una forma de reaccionar o un mecanismo de defensa.
 
Como sea que el gesto acerado (vertical u horizontal) también es un "continuum", como hemos dicho, puede muy bien establecerse un paralelismo entre este signo y el síndrome paranoide de las personas, que sin sufrir transtornos psicóticos declarados, se comportan en todas las esferas de la vida (trabajo, religión, arte, ciencias, política, leyes, etc.) de una forma peculiar con importante transcendencia social.
 
La Hipersensibilidad
 
Esta tendencia, según Marco Marchesan, se atribuye a traumas educativos, e incluso a estados angustiosos de la madre durante el embarazo. No obstante al íinal de este artículo se especiíicarán sus posibles causas.
 
Para la insigne grafóloga Rosaline Crépy la Hipersensibilidad se origina en una "instintividad debilitada que produce fatiga al incrementar sobreesfuerzos para compensar un sentimiento de impotencia mal aceptado", de ahí que estos sujetos se engañen a sí mismos y a los demás respecto a sus posibilidades. Manifiestan un dinamismo aparente.
 
Para Augusto Vels se trata de una debilidad para hacer frente a la realidad y a los problemas prácticos y vitales y una falta de control frente a las contrariedades y frustraciones. El paranoide niega que se halle en un estado de impotencia. El estado de impotencia le aterroriza y por ello tiende a una aíirmación inauténtica de sus posibilidades. Son personas que no es íácil promocionarlas porque son dócilmente sobrepasados por los más seguros de sí mismos y que poseen un dinamismo auténtico.
 
La hipersensibilidad se origina en una combinación de delicadeza e inseguridad que implica, consecuentemente, un aumento de la sensibilidad respecto a lo que atañe a uno mismo y una disminución simultánea de la sensibilidad respecto a los demás; son "mimosas que al menor roce cierran las hojas"... Son intocables; no se sabe lo que está permitido decir o hacer en su presencia. Pasan ante nosotros en íorma "suírida" o con ganas de atacar. Se hieren por doquier porque les parece percibir humillaciones y ataques por juzgar erróneamente las motivaciones de los demás. Incluso perciben amenazas de su propia agresividad potencial. Ven lo que supuestamente otros olvidan o ignoran.
 
Para Josef Rattner los hipersensibles componen y reclutan un ejército de nerviosos, depresivos, intranquilos y miedosos. Ciertamente esto es así porque los afilamientos inferiores de la escritura de los hipersensibles son muy frecuentes en las escrituras de psicasténicos (acompañado, claro está, de rasgos obsesivos, compulsivos y paroxísticos) con toda su corte de: agotamiento nervioso, irritabilidad, angustia que puede dar lugar a accidentes paroxísticos, dudas, abulia e impotencia psíquica.
 
A mayor abundamiento, Karl Menniger sostiene que la paranoia es una respuesta sintomática a tensiones frente a las cuales se ponen en marcha mecanismos reguladores que gastan cierta cantidad de energía y que al no conseguir el mantenimiento de un "balance vital" de la misma, se precisan mecanismos de lucha y defensa para alcanzar la mejor adaptación posible y un mínimo malestar.
 
Los psiquiatras Swanson, Bonhert y Smith en su exhaustiva obra "El mundo paranoide" sostienen que "los individuos con un enfoque paranoide generalmente son hipersensibles".
 
Quien mejor describe la relación entre la hipersensi- bilidad y el paranoidismo en su forma menos agresiva es Kretschmer. Henry Ey, en su Tratado de Psiquiatría, describe el que denomina "delirio sensitivo de relación" como sigue:
 
"...el carácter sensitivo descrito por Kretschmer se acerca más al de Dupré designado como hiperemo- tivo. Son sujetos sensibles, a menudo ansiosos y psicasténicos...son sensibles a las reacciones de los demás, inhiben fuertemente sus pulsiones...los "complejos de frustración y de inferioridad" son manifiestos porque están poco compensados. Sobre este "terreno", sobre este fondo de sensibilidad fácilmente impresionable y vulnerable, la acumulación de circunstancias penosas...pueden desencadenar la psicosis. A veces, una gota de agua hace desbordar el vaso, y es a raíz de una discusión o de una humillación cuando estalla el delirio. Fuera de Francia se emplea el término delirio de referencia para explicar la experiencia fundamental vivida por estos enfermos, que es la de ser objeto de un interés, de una indicación o de una malevolencia particular, enojosa o humillante. Esta "paranoia sensitiva" se desarrolla, por lo general, con angustia y tensión conflictiva."
 
Factores perceptuales
 
El hipersensible amplifica la intensidad percibida ante los estímulos aferentes; de ahí su reacción exagerada ante los mismos. Las percepciones son agudas; reacciona excesivamente ante los ruidos inesperados (oye tan bien que le molesta el que otro levante sensiblemente el tono de voz). De consiguiente, los mecanismos de alerta tienden a la hipervigilancia e hiperagudeza para detectar los sentimientos ajenos.
El sujeto extrae sus "ideas paranoides" de percepciones realmente experimentadas según Shakow y cree que su perspicacia es superior a la de los demás.
 
Se sostiene que dichos mecanismos de alerta excesiva pueden ser el resultado de experiencias infantiles que producen sobrecarga o distorsión sensorial.
 
El Test de Rorschach muestra en estos sujetos una excesiva atención a las respuestas de pequeño detalle l0 cual refleja la búsqueda paranoide. Ciertamente poseen gran facilidad para el detallismo y la prolijitud; su hiperaler- ta les capacita para acumular muchos conocimientos con gran detalle.
 
 
Vulnerabilidad interna
 
El diccionario ideológico de Julio Casares define el término vulnerabilidad en la siguiente forma: "Vulnerable Que puede ser herido o dañado física o moralmente". El vulnerable se siente como tal y es proclive a pensar que puede ser dañado moralmente como mínimo.
 
Los términos "hipersensibilidad" y "vulnerabilidad" son intercambiables. tanto grafológica como psiquiátricamente puesto que van íntimamente unidos; uno es causa y efecto del otro.
 
El afilamiento de los rasgos (principalmente los descendentes) consiste en un descenso gradual de la presión del instrumento inscriptor sobre el papel con mayor o menor rapidez. A mayor adelgazamiento del trazo o ductus. más sensibilidad; se pasa por todas las gradaciones de la sensibilidad hasta alcanzar la agudeza dolorosísima de la hipersensibilidad.
 
Para comprender mejor lo dicho basta tomar en consideración la llamada escritura fina o de presión ligera.
 
Sobre la escritura ligera Augusto Vels en su "Diccionario Grafológico" dice lo siguiente: "Los trazos débiles acentuan la impresionabilidad y la debilidad de los instintos y de las fuerzas vitales del sujeto. lo hacen vulnerable. permeable a los choques con el ambiente. sensible y frágil a cualquier cambio inesperado en la actitud de los demás..."
 
Palaferri en su "Dizionario grafologico" indica. entre otras cosas. lo siguiente sobre la escritura ligera: "...alta receptividad nerviosa a los estímulos débiles. fuerte receptividad y sensibilidad que recoge todos los matices... desazón frente a todo tipo de roce...sufrimiento desproporcionado por la indelicadeza de los demás. larga resonancia de las actitudes negativas de los demás. fragilidad psicofísica.etc."
 
Muller y Enskat. además de lo dicho anteriormente añaden: "susceptibilidad. perturbabilidad. esteticismo. irresolución. agotamiento..."
 
El gesto afilado que nos ocupa implica que el que lo realiza sigue toda la gama de resortes. tonos. matices. policromía, perceptibles por la sensibilidad en su riqueza de impresiones. Por ello, es frecuente observar la escri- tura afilada en grandes genios de la pintura como Dalí y Picasso, o bien de la literatura como Alberti. A dicho rasgo se unen en estos casos la originalidad, la variedad y la espontaneidad en el grafismo. Su hipersensibilidad les permite captar las más ínfimas particularidades del matiz y del tono. En la literatura se ponen de manifiesto las características de penetración, incisividad y agudeza expresivas.
 
Respecto al origen o causa de la hipersensibilidad o vulnerabilidad cabe citar a Langfeldt de su obra "The hipersensitive mind" (l95l) quien relaciona la fatiga y fases biológicas especiales como pubertad, climaterio, etc. con la coexistencia de una hiperemotividad frente a ruidos que puede provocar explosiones coléricas. A este respecto, Kretschmer sugiere que el paranoide tendría una débil dotación sexual puesta de manifiesto en la inseguridad de las fuerzas instintivas y que esta estructura del carácter activaría factores precipitantes como la fatiga y la tensión psicológica. Para Schwartz la vulnerabilidad se basa en la cantidad de fuerza del Yo que el individuo reune como respuesta defensiva frente a una tensión concreta.
 
El vulnerable no se enfrenta con las dificultades de la vida de un modo realista (conocer lo peor de la vida y sacar de ello el mejor partido) mediante el uso de mecanismos integrativos distintos a los defensivos (Allport). El vulnerable erige en su entorno una coraza protectora. En otras palabras, coloca un sistema de defensas alrededor del sentimiento de vulnerabilidad y se siente seguro ante la hostilidad real o imaginaria adoptando actitudes antagó- nicas o atacando primero. El sujeto se da por aludido aún sin ser culpable; por tanto está expuesto a la exageración de las amenazas exteriores.
 
 
El mecanismo de proyección
 
La hipersensibilidad y la consiguiente vulnerabilidad interna explicarían por sí mismas el síndrome paranoide, pero a esto hay que añadir el mecanismo de proyección que suele acompañar a dichas tendencias, agravándolas.
 
La proyección consiste en la búsqueda de adaptación mediante una maniobra restitutiva para hacer frente al mundo y evitar una retirada autística o esquizoide (Schwartz). El paranoide maneja los mecanismos de proyección-introyección inadecuadamente. El paranoide introyecta menor sentimiento de culpa que el depresivo y manifiesta una actitud más proyectiva.
 
El mecanismo de proyección consiste en echar en cara los defectos como forma de denunciar a los demás los propios. Ello produce una actitud hipercrítica en compensación a la hipersensibilidad ante las supuestas críticas ajenas. El sujeto proyecta sus sentimientos de culpabilidad a los otros para hacerles sentir igualmente culpables.
 
La proyección es atribuir a los demás la culpa del propio displacer o la reacción de defensa frente a la propia inferioridad o insuficiencia; (los demás tienen la culpa de que no tenga éxito).
 
Erikson considera la proyección como uno de los mecanismos de defensa más profundos y peligrosos por medio del cual dotamos a los demás de la "maldad" que está en nosotros...
 
En el afilamiento de los rasgos descendentes está presente el sentimiento de inferioridad y así el sujeto puede razonar de la siguiente forma: "soy inferior, por tanto, no gustaré a la gente y no puedo estar seguro frente a ella". "No es que hay algo en mí, sino que me hacen algo”: "lo cual explica lo que esta gente me hace".
 
El sentimiento de inferioridad paraliza las reacciones coléricas ante personas de voluntad segura o ante la sola idea de enfrentarse con ellas.
 
 
Forma de pensar errónea del paranoide
 
El paranoide tiene una forma de pensar equivocada, fruto de una cosmovisión falsa, bastante distorsionada.
 
Como hemos visto al tratar de la proyección,el sujeto tiende a adjudicar a los demás motivos enemistosos aunque se trate de las mejores intenciones, porqué el sujeto es incapaz de distinguir entre su tensión interna (producto de temores crecientes) y las presiones externas, mal inter- pretando, en consecuencia, su sensación de incomodidad interior; percibe su tensión interior actuando desde fuera de sí mismo.
 
Su lógica pesimista le induce a considerar el ambiente como fuente de dolor y hostilidad, por lo que sus relaciones con los demás se convierten en "pugilato en las sombras" (dudas, alarmas y defensas). Tiene conciencia de ,que las cosas están llenas de significados siniestros y busca signos que le confirmen en este error prejudicial.
 
La duda y la sospecha son las constantes como conse- cuencia de la forma de pensar errónea del paranoide.
 
La excesiva percepción de los detalles y matices le hacen dudar todavía más respecto a las motivaciones ajenas; lo inconcreto y lo enigmático le hacen concebir motivos ocultos, todo lo cual le inquieta y le envuelve en incerti- dumbres e indecisiones, para librarse de las cuales tiene que gastar mucha energía en sus investigaciones para saber lo que sucede alrededor de sí y espiar a todos, informándo- se de las cosas hábilmente.
 
La actitud de desconfianza previa frente al ambiente, le lleva a confirmar las sospechas. El exceso de sospecha hace ver ofensas en preparación incluso donde no existen y ofensas actuales en hechos inofensivos. La sospecha es una señal de alarma que funciona mal y pone en marcha mecanismos de autoprotección innecesarios.
 
El paranoide selecciona sus "enemigos" sobre una base poco lógica determinada por acontecimientos internos y por coincidencias. Es, pues, una consecuencia de la hipersensibilidad proyectiva.
 
 
Miedo, angustia y ansiedad
 
Para Dejean el"choque emotivo" se presenta como un "extravío mental" y un "pánico orgánico". Además,cadi emoción tiene una originalidad diferencial y una unidad típica que expresan la relación del sujeto. con seres y cosas. Con respecto al "pánico orgánico" hay que hacer notar que el "gesto acerado vertical" llega hasta lo más profundo de la fisiología...
 
Para Augusto Vels el miedo es "una emoción desagradable por una situación de peligro real o imaginaria seguida de una retracción del cuerpo", definición que tiene mucha afinidad con el tema que estamos tratando. El mismo autor desarrolla un análisis de las emociones primarias: cólera, pánico, afecto, alegría y displacer, y concretamente para las emociones de pánico y displacer efectúa el siguiente desarrollo: Pánico Displacer
 
Instinto de defensa Pesimismo
 
Paralización Vida sexual insuficiente Ansiedad Colilplejo de inferioridad Angustia Fracaso del Yo ante la realidad Inseguridad Recelo Ansiedad Dudas Angustia Tendencia a pensar mal
 
De este desarrollo se desprende que las emociones primarias del hipersensible o vulnerable son las de pánico y displacer y sus aludidas tendencias satélites.
 
En el estudio efectuado por Bidoli en Italia sobre el I.P.A.T. de Cattell se ha comprobado que el rasgo más frecuente de la ansiedad en la escritura es el aceramiento, seguido de la escritura agitada o precipitada, descendente, buclada, márgenes excesivos, rígida y otras modalidades secundarias, lo cual es exponente de que la grafología puede controlar bien la baja autoestima, la debilidad del Yo, la suspicacia, el sentimiento de culpa y la tensión
 
Cuando la situación se hace inestable para el sujeto, este entra en un estado de ansiedad porque teme consecuencias dolorosas en las amenazas al Yo. Cuando la situación entra en crisis, sufre una angustia excesiva, tal vez peor que la muerte. La mente trabaja hasta el paroxismo en todas
 
las direcciones posibles pasando de reacciones de fuerza a conceptos de astucia. La angustia extingue la iniciativa, produce abandono de las empresas, depresión general y pérdida gravísima de productividad y de ingenio (Marchesan).
 
La angustia, como indica Marco Marchesan, es prácticamente la única forma de dolor psíquico.
Dolor psíquico o moral
 
 
El dolor psíquico de los hipersensibles se origina al apreciar en forma agigantada las sensaciones dolorosas. El sujeto contempla el dolor con una notable desproporción entre la causa y el efecto. El sujeto comprueba que sus contactos con el ambiente son insoportables; el hecho doloroso es percibido como a través de una lente de aumento, según sea la frecuencia y la agudeza de los adelgazamientos grafoescriturales.
 
La interiorización dolorosísima, maniática y obsesiva de las ofensas y detalles "incorrectos" de los demás, produce una acumulación de dolor tras dolor hasta alcanzar un sufrimiento agudísimo, insoportable; El sujeto paranoide no puede creer que lo que le desagrada sean concomitancias habituales de los contactos  interhumanos. Las exagera de tal manera que tienen un significado que "sólopuede ser dañino" (Swanson).
 
El sujeto hipersensible una vez ha experimentado la crisis en perjuicio suyo, renuncia absurdamente, pierde energía, cae en la abulia y abandona, aunque esté a punto de tener éxito.
 
 
Cólera y agresividad
 
Según Maslow "la persona normal manifiesta una ira reactiva a una situación actual en vez de ser un depósito caracterológico provinente del pasado". Cuando la agresividad se dirige no contra el origen de la deprivación sino contra otro objeto menos complejo, existe el transtorno paranoide.
 
La agudización en espiral del dolor moral por apreciación exorbitada del mismo determina explosiones enormes en relación con causas fútiles. Son explosiones colérico-agresivas que no hallan posibilidad de desahogo indirecto previo, salvo que una amplia comprensión introspectiva y autocrítica de las consecuencias de las propias reacciones mitiguen parcialmente el dolor moral acumulado e insoportable, como veremos más adelante.
 
La cólera se produce, pues, por la apreciación morbosa de los hechos. Es una cólera intensa y persistente, acompañada de un sentido total de justificación: tan grande es el dolor soportado que exige una justiciera y equivalente compensación...
 
Swanson, Bonhert y Smith en su libro: "El mundo paranoide" explican las características de la cólera paranoide como sigue:
"La ira de la persona paranoide en alguna manera tiende a mostrar que es una persona colérica, pero mayor- mente el grado de ira varía inversamente a la vulnerabilidad del sistema defensivo paranoide: cuanto más vulnerable es su sistema defensivo más irascible es, o sea, esta cólera es secundaria a un ataque amenazante sobre el sistema defensivo que protege el malestar intolerable. La ira "mostrada" aleja el peligro de sus defensas”.
 
El gesto acerado significa para algunos una buena medida de energía agresiva orientada hacia el propio sujeto en sentido masoquista. El psiquiatra Nydes postula que los rasgos paranoides y los masoquistas están íntimamente relacionados y describe, en consecuencia el carácter paranoide-masoquista.
 
El sujeto paranoide dimite dramáticamente llegando a alcanzar un cierto grado de mártir. La primera línea de defensa del paranoide es buscar la invulnerabilidad; si fracasa retrocede a un papel pasivo a la segunda línea de defensa básicamente masoquista. El suicidio mismo se puede considerar como un gesto impulsivo de defensa.
 
Aunque el homicidio y el suicidio indistintamente pueden ser los resultados finales y más graves de la cólera pa- ranoide, como veremos más adelante, su conflictividad suele acabar en situaciones de resentimiento por alimentar y recordar vivamente los hechos tristes acaecidos y las ofensas contra él coleccionadas.
 
Capacidad de responsabilidad de la consecuencia de los propios actos
 
El dolor moral tiende a reducir el campo de conciencia y a excluir otras manifestaciones psíquicas, de ahí que el paranoide necesite la corrección de la limitación de las fronteras del sí mismo para alcanzar un sentido de proporción interpretativa correcto para comprender las motivaciones e intenciones de los demás. El paranoide no aplaza sus interpretaciones provisionales; sus conclusiones sólo son válidas en el marco de su propio pensamiento.
 
El síndrome paranoide derivado de la hipersensibilidad puede ser más grave o más leve según sea la anchura del campo perceptivo de la conciencia como experiencia sensible inmediata del presente representado (Ey), la claridad de conciencia en su forma mediata o refleja (Delay) , el grado de conciencia con sus corolarios de poder de inhibición, posibilidad de reflexión o poder moderador (Porot) o la fuerza inhibitoria de la conciencia del Yo (Maslow).
 
La conciencia esta trastornada si los cambios de amplitud y flexibilidad son estorbados o retardados sin po- der alcanzar niveles superiores que permitan la apreciación lúcida de la situación, el gobierno de los instintos, las presiones afectivas' inconscientes y los automatismos, lo cual es tanto como decir el funcionamiento correcto de la voluntad auténtica y libre en el sentido que la describe J. M. Sutter: "La voluntad es ante todo una conducta racional, una expansión del campo de la conciencia, una anticipación positiva al nivel más elevado".
 
Las nociones de conciencia, juicio claro, voluntad responsable y visión de conjunto arrojan luz sobre la capacidad de reflexión de los actos propios. A estas nociones corresponde con indubitable correspondencia grafopsicológica la noción espacial entre las palabras o distancia media comparativa existente entre palabra y palabra escrita.
 
El célebre grafólogo Max Pulver en su libro "Instinto y Crimen" atribuye al espaciamiento amplio entre palabras (ai- reación) el "juicio claro para asimilar la realidad Que organiza y distingue la conciencia de los actos, la visión de conjunto..." etc.
 
No obstante, no es hasta la aparición de los notables grafólogos Moretti y Marchesan en Italia Que esta importante cuestión grafológica ha Quedado dilucidada en forma muy satisfactoria. Estos grafólogos consideran que la distancia máxima promedia entre palabras constatada dentro de los términos de normalidad es la de ocho óvalos consecutivos.
 
Moretti y sus discípulos consideran que la distancia mornal es la de 4 óvalos, o sea la proporción 5/10 décimas.
 
Marchesan matiza afirmando que la distancia tope mínima es la de 2 y medio óvalos entre palabras, considerando a una escritura que tiene este espaciamiento como "estrecha entre palabras" y añade que cuanto más dinámica, rápida, impulsiva, violenta o vulnerable sea una persona mayor distancia entre palabras se requiere; es decir, necesita según sus palabras, una mayor provisión de "visión panorámica inmediata".
 
Para dicho autor el psiquismo del Yo es lo que hasta ahora hemos denominado conciencia. Considera que el psiquismo del Yo utiliza energía libre en "momentos" de recogimiento y exploración de la realidad interna represen- tada para reaccionar desde el punto de vista ético-práctico a fin de perpetuar o aumentar el disfrute o corregir los elementos de la realidad que le producen dolor psíquico o físico. Es una exploración del ambiente sólo a efectos informativos con el fin de dar a las sucesivas acciones el máximo de realismo posible. Es pues una visión inmediata panorámica y preventiva de las circunstancias que permite detenerse ante cualquier posibilidad de hacer o decir.
 
Un espaciamiento de 6/7 óvalos permite una fácil reconducción al realismo de los impulsos dolorosos, depresivos y coléricos del paranoide. La visión panorámica de una conciencia ancha apaga el resentimiento y la explosividad mediante la correcta autocrítica selectiva, la prudencia y la autopersuasión. El sujeto ve venir las cosas de lejos al propio tiempo que le permite autoobservarse (Maslow).
 
Si el hipersensible tiene una "visión panorámica estrecha" (menos de 3/4 óvalos) puede sufrir obnuvilaciones debidas al dolor psíquico insoportable y cometer homicidio o suicidio a la vez. Se trata en este caso de una auténtica paranoia con sus fatales consecuencias.
 
Una escritura "estrecha entre palabras" acusa la falta de equilibrio entre las emociones y reacciones sentimentales y la racionalización por defecto de ésta y el sujeto, por tanto, resulta acrítico y sugestionable.
 
En el caso de un sujeto "maníaco-depresivo" (locura circular) los aceramientos son generalmente horizontales y la escritura va acompañada de un cortejo muy expresivo de características típicas, pero la falta de espacio entre palabras, cubierta a veces por largos finales expresa la hiperemnesia o flujo incoercible de recuerdos, la fuga de ideas, la asociación de ideas perturbada y la absorción del pasado y del porvenir en el presente; es decir la falta de selectividad, previsión autocontrol y claridad de lo que piensa y lo que dice.
 
En los artistas, amén de la hipersensibilidad del gesto afilado, se observa también la falta de espaciamiento entre palabras propia de una imaginación y un entusiasmo fértiles.
 
Una conciencia o visión panorámica adecuada a cada sujeto ejerce una positiva acción sobre las emociones dolorosas, los sentimientos negativos, las ideas de persecución, los estímulos ambientales y las asociaciones espontáneas de la imaginación. Por ejemplo, frena el utopismo, suaviza el resentimiento, apaga la explosividad, empequeñece el dolor de la vulnerabilidad interna, aclara la realidad del objeto angustiante y actúa de linitivo del dolor moral.
 
Un exceso de espaciamiento entre palabras conduciría a la hiperautocrítica, al sentido de aislamiento y a la claustrofobia. Si se trata de un individuo quieto y no hipersensible un espaciamiento de 5 óvalos sería algo excesivo.
 
La noción de espaciamiento determinada por los grafólogos italianos con tanta lucidez tiene un valor extraordinario tanto en psiquiatría como en medicina legal para determinar el grado de responsabilidad del sujeto.
 
No quisiéramos terminar este apartado sin reflejar la coincidencia de la noción de "visión panorámica preventiva inmediata" con la de "conciencia" de Sutter: "La conciencia en buena parte depende de la anticipación (previsión, preparación, temor) y de todo lo que el sujeto está dispuesto a vivir en un futuro próximo y remoto, ordena para él la experiencia presente, y determina su lugar y su papel en lasituación actual, siempre vivida como un preludio perpétuo".
 
 
Paranoia
 
Si a la vulnerabilidad interna y la falta de "visión panorámica preventiva" se añaden presión imperiosa hacia los demás y complejos de inferioridad sobrecompensada entonces tendremos la proyección de una situación cerebral gravemente perturbada que ocasiona estremecimientos espasmó- dicos y una val0ración agigantada del color moral con deseos de descarga furiosa y brutal. El sujeto agudiza intensamente las vivencias personales hasta el delirio ofuscándose la inteligencia por el incremento desproporcionado de las ideas dolorosas. Si el sujeto se deprime y cae en la abulia, disminuye la violencia pero el aislamiento momentáneo refuerza los mecanismos paranoides fundamentales, recuperando energías para recurrir a la beligerancia (defensa y ataque).
 
La fuerte presión vertical denota necesidad de dominio imperioso y la impulsividad como la describe Porot, a saber: "La impulsión es un deseo imperioso, a veces irresistible que surge bruscamente y empuja a la comisión de actos brutales o peligrosos". Este tipo de presión, que suele darse en la epilepsia y el alcoholismo hereditario, si se une al adelgazamiento final del trazo da como resultado tendencias funestas.
 
 
Factores educacionales
 
Sin duda los factores educacionales pueden influir poderosamente en creación de hábitos y tendencias paranoides si bien persiste igualmente la pugna entre el innatismo o -
herencia y el ambientalismo como en otras áreas de la psico- logía y el comportamiento humanos.
El niño que observa a su propio padre responder con ira incontrolable y con irresponsabilidad ante las exigen- cias que plantea el hogar, le resulta accesible configurar
un patrón de conducta de características paranoides, centrado en las acusaciones de los demás. Tal comportamiento por parte del padre origina en el niño sentimeintos de desconfianza y miedo. El niño a causa de un deficiente aprendizaje social es incapaz de comprender las motivaciones e intenciones de los demás, dando lugar a una conducta expectante y a una sensación de hallarse en terreno enemigo que cuando cambia a una conducta de participación suele llevar al suje- to a un conflicto con el medio (Swanson, Bonhert y Smith).
Sullivan con respecto al paranoidismo dice que "el niño manifieseta la necesidad de ternura, se siente herido o burlado y experimenta entonces ansiedad. El niño aprende que es desventajoso ser tierno; sustituye su actitud por una básicamente hostil, compatible con el concepto de que vive entre enemigos, a fin de reducir la ansiedad. Piensa que si no es premiado por los demás es porqué están equivocados".
 
 
Factores bioquímicos
 
La doctora sueca Marie Asberg explicó en el I Congreso de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica celebrado en Barcelona en Octubre de l984 que tras 10 años de investigaciones en un hospital de Karolinska Instituted de Estocolmo ha descubierto que las personas con perturbaciones, alteraciones o baja concentración de seratonina, elemento químico que asegura la transmisión de información entre las neuronas del cerebro, poseen tendencias suicidas y comportamientos violentos. Esta carencia no es siempre un hecho patológico, dice, puesto que puede sufrirla también gente completamente normal. Para que se dé esta conducta violenta es necesario, además  un estímulo exterior (problemas afectivos, trabajo, etc.). Si no lo hay, la persona será más sensible... Hay que considerar que una hipersensibilidad no siempre es negativa para el sujeto. A veces, por ejemplo, puede ser muy deseable para su capacidad creativa, dice la mencionada doctora Asberg.
 
 
Factores sociológicos
 
Es Abraham Maslow quien describe admirablemente la posible consecuencia frustrante de nuestra sociedad que produce tantos hipersensibles y paranoidismo. Este factor parece ser la competencia y la rivalidad. Maslow desarrolla su concepto de la "sigergia social" en los siguientes términos:
 
"La sinergia trasciende la dicotomía entre egoísmo y generosidad e incluye a ambos bajo un único concepto de orden superior; se trata 'de la trascendencia de la competitividad, de los juegos del todo o nada, del ganar o perder. Ciertas medidas sociales necesariamente enfrentan a las personas entre sí; otras en cambio, logran que el que persigue su pro- pio interés ayude necesariamente a otros, sea que lo desee o no; por el contrario el que busca ser altruísta y ayudar a otros cosechará inevitablemente beneficios propios". Se pueden crear condiciones sociales de modo que lo que es ventajoso para una persona lo sea para otra en lugar de ser una desventaja.
 
Las sociedades manifiestamente no agresivas tienen dispositivos sociales mediante los cuales el individuo sirve, con el mismo acto y al mismo tiempo, a su propio beneficio y al del grupo (Benedict). Existe un alto grado de sinergia cuando las instituciones aseguran el beneficio mútuo de las empresas. En estas sociedades la virtud  rinde, y asimismo disponen de técnicas para eliminar la humillación.
 
En una sociedad con bajo grado de sinergia se da más al que tiene y se le quita al que no tiene; la pobreza engendra más pobreza (Maslow). Nuestras instituciones fomentan una situación en la que se desarrolla la envidia, el resenti- miento, la humillación y, por último una verdadera enemistad.
 
En el orden de la política las consecuencias del paranoidismo pueden ser muy graves por cuanto que el transtorno psiquiátrico no impide la obtención del liderazgo y por otra parte no existe ningún camino práctico para determinar si las personalidades políticas sobresalientes presentan alteraciones de tipo paranoide (Swanson, Bonhert y Smith). Los políticos debieran comprender este tipo de conducta desviada para poder reconocer a los individuos cuyo pensar paranoide interfiera con 'los métodos racionales del gobierno.
 
La hostilidad de ciertos líderes y la capacidad de cul- par a los demás puede atraer a los jóvenes más impresionables. Las minorías paranoides llegan a contaminar a los 133 grupos con objetivos constructivos.
 
 
 
Los superpatriotas de la actualidad y los extremismos políticos tienen todos un enfoque paranoide y por lo general unos grupos minoritarios extremistas atribuyen a otros de igual radicalismo todos los males habidos y por haber.
 
El peligro del político paranoide se observa por el augurio que efectúa de los medios violentos que utilizará en última instancia.
 
En el mundo laboral la inserción del paranoide es problemática ya que puede cometer errores de táctica y tomar decisiones desconsideradas por la complejidad de los acosamientos consiguientes a la hipersensibilidad.
 
El paranoide no se deja controlar demasiado bien por los superiores, cree que siempre le buscan defectos, está siempre celoso de sus "rivales" pues puede incluso interpretar una expresión de buena voluntad como un intento de postergarle, o los logros de los demás como una amenaza y sus sospechas se convierten en el miedo de muchos y en la creación de grupos que se enfrenten entre sí, volviéndose improductivos.
 
El empleado u obrero paranoide pretende que le maltratan y que dudan de su capacidad y, en consecuencia, siembra semilla de discordia entre sus compañeros de trabajo.
 
En EE. UU. se ha comprobado que la "anamnesis laboral" de los sujetos paranoides presenta frecuentes cambios de trabajo tras ó meses o l año de haberlos desempeñado.
 
Son personas a las que no se las puede promocio na r para cargos para los que se creen capaces, porque o se hunden o crean conflictos, o son sobrepasados por sus compañeros. No son aptos para puestos de mando. Les conviene un trabajo en el que tengan pocos compañeros o se sientan relativamente independientes.
 
La mayoría de los conflictos sociales que promueven las personalidades paranoides finalizan sólo con el resen- timiento o el pleito reivindicativo.
 
 
Grafología y Test en la detección del paranoidismo
 
Podríamos decir bastante más sobre el síndrome paranoide desde el punto de vista de la escritura del sujeto.
 
En cuanto a los Tests para detectar tales anomalías, nos limitamos a recoger lo que Swanson, Bonhert y Smith relatan respecto a un caso concreto:
 
"Las pruebas psicológicas raramente consiguen descu- brir graves transtornos psicopatológicos en cualquiera de los cónyuges, pero dichos tests pueden ayudar a determinar quien es el más perturbado bajo las rígidas defensas y aspecto de normalidad presentado por tales pacientes. Cuando se administró el test M.M.P.I.. a 14 esposas paranoides, sólo una presentaba índice de paranoidismo superior al normal. Las técnicas proyectivas se muestran también' infructuosas en este tipo de pacientes. Incluso psicólogos de gran experiencia no logran descubrir a menudo ninguna desintegración grave de la personalidad."
 
De todo ello se infiere la importancia que posee la  grafología y la utilidad social que puede derivarse de una aplicación científica de la misma.
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