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Master
en Grafística, Grafopatología
y Grafología Forense de la Universitat Autònoma de Barcelona |
SEMINARIO DE
PSICOLOGÍA DE LA ESCRITURA SEMINARIO DE
PSICOPATOLÓGICA CLÍNICO-GRAFOLÓGICA SEMINARIO DE
GRAFOANÁLISIS INFORMATIZADO |
CLARIFICACIÓN DEL CONCEPTO
DE CIENCIA POR
ANÁLISIS
TRANSACCIONAL
Bol. 11 AGC España
ENTRA AL FORO DE GRAFOLOGÍA
!!!
Francisco Viñals Carrera y Mariluz Puente Balsells
Directores del Master en Grafística, Grafopatología y Grafología Forense, UAB
La mayoría de gente
"a priori" y como personas individuales, acostumbran a estar de
acuerdo en el amplio concepto de ciencia como conjunto de conocimientos de
validez objetiva, pero cuando es la sociedad la que opina, a la hora de la
verdad siempre aparecen conflictos en el establecimiento de las fronteras o
límites entre lo que se considera verdaderamente científico y lo que no lo es.
Para los griegos
ciencia significaba conocimiento demostrado, y si no era así lo
consideraban opinión. Aristóteles clarificó un poco la cuestión definiendo la
ciencia como cuerpo coherente de razonamientos demostrativos. Para la
tradición aristotélica todas las ciencias tienen principios propios de su campo
de aplicación pero al propio tiempo un mismo procedimiento deductivo, y se
diferencian de las técnicas, ya que estas se basan únicamente en la
experiencia. La validez objetiva de la Ciencia se funda sobre la existencia de
Principios inherentes a la naturaleza del hombre y que constituyen los
fundamentos del orden y del universo, y sobre el presupuesto de procedimientos
lógicos, naturales en el hombre y que expresan también, de algún modo, el orden
del universo.
Galileo concibe la Ciencia
como la descomposición de la naturaleza en sus elementos simples y en las
relaciones que existen entre ellos. Ya tenemos pues la base filosófica que
propone Aristóteles y la forma de investigar mediante Análisis y Síntesis
que argumenta Galileo y desarrollada por Francis Bacon
y Descartes.
A pesar de la
magistral afirmación de Aristóteles y posteriores filósofos sobre el concepto
de Ciencia, la complejidad de las distintas corrientes y los avances
tecnológicos han complicado la posibilidad de valorar objetivamente lo que
alcanza o no llega al grado de Ciencia, o en todo caso la explicación de por
qué la sociedad lo considera o no científico.
Personalmente y
haciéndonos eco de las aportaciones del Maestro Aristóteles, aplicando sus
conceptos a la época actual, se puede reinterpretar su idea gracias a la
Psicología Profunda; cierto, creo que la visión psicoanalítica que podemos
sugerir a través del A.T. (Análisis Transaccional),
puede ayudar a comprender mejor el proceso de cientificación
de una materia o contenido sintético y entramado racional de ideas. El A.T. puede resultar muy útil en este caso, ya que es una
teoría pedagógica, por lo tanto fácilmente comprensible y al propio tiempo
fácilmente transportable a otras materias que no son la propia psicología.
Para entender la
aplicación que sugiero del AT debemos recordar que dicha teoría puede
considerarse como el desarrollo más avanzado del Psicoanálisis y se basa en
tres importantes Sistemas denominados popularmente padre, adulto y niño,
que, salvando las distancias, serían comparables a Super-Yo,
Yo y Ello. Los tres estados del Yo funcionan de manera interactiva en cada
individuo. Dichos sistemas psíquicos o Estados del Yo, tal como se ha
comentado, pueden relacionarse con otras materias, como por ejemplo en
Psicofísica se homologan con espacio,
tiempo y movimiento. Y
entre ellos mismos con las patologías o la armonía, a semejanza de "los
principios inherentes a la naturaleza del hombre y que constituyen los
fundamentos del orden y del Universo" de Aristóteles.
Entrando en esta
aplicación del A.T., el primer punto de comprensión
sobre las ciencias podemos encontrarlo en el sistema
niño, por su sensibilidad, recoge las impresiones del exterior, por lo
que tiende al descubrimiento, a la invención, que es propia de su necesidad de
movimiento como autodescubrimiento, creatividad para
diferenciarse y satisfacer su ego, sorprender o impresionar para captar la
atención, y por supuesto es fácil que en sus experimentos encuentre
explicaciones conexas a cuestiones repetitivas que ha logrado solucionar. Así
pues, es lógico que sea el sistema niño
el promotor de cada ciencia.
La creatividad del niño puede ser genial y no ser ciencia,
ser esencialmente arte; para que
los descubrimientos del niño
puedan ser considerados más que intuición deberán someterse a una
sistematización lógica de tipo deductivo e inductivo, y esto ya es propio del sistema adulto, que de forma aséptica,
con cálculo desapasionado, se encarga de comprobar la periodicidad de la
eficacia, la valoración o forma de calificar y cuantificar para obtener
resultados precisos; sería el paso de la intuición o la ingeniosidad a la
inteligencia en concepto global, a la verificación sistemática que prueba la
efectividad de la investigación. Así es, el adulto
es como el ordenador, recoge las impresiones del niño y las organiza para que puedan resultar efectivas según
una jerarquía de valores y un buen entramado que relaciona unas ideas con
otras, seleccionando las premisas idóneas con los postulados precisos.
El tercer Sistema,
el padre, se encarga de guardar
la información que ha ido recopilando, es como la voz de la conciencia, las
grabaciones sobre las que en último término se guía el sujeto en cuanto a su
capacidad autoafirmativa, ya sea para imponerse o
resistir a la presión ambiental, es el que configura el autoconcepto
o clasificación en cuanto a rol y status, y la última fase en el reconocimiento
de una Ciencia tiene precisamente bastante que ver con este sistema padre. Efectivamente, tras
aplicar una metodología o sistemática adecuada por parte del sistema adulto al ingenio o inventiva
del niño, es cuando ha llegado la
hora de proponer unos Principios o Leyes si se ha conseguido una eficacia
probada.
También es propio
del sistema padre la elaboración
de los Códigos Deontológicos, Estatutos y medios de
defensa y control sobre derechos y deberes derivados de cada ciencia.
Al igual que en las
patologías descritas en el A.T., el sistema padre puede contaminar al sistema adulto apoderándose de su
ordenador para justificar sus prejuicios,
o el sistema niño tomar el poder
ejecutivo y contaminar al sistema adulto
provocando la tendencia a la fabulación,
autojustificándose con razonamientos aparentemente
bien estructurados. Estas situaciones constituirían en principio, los enemigos
básicos de toda ciencia. Por el contrario, la integración armonizada de los
tres sistemas P.A.N. (padre, adulto y niño)
significa el estado idóneo en la concepción de una ciencia, es lo que en A.T. se denomina adulto
integrado, cuando el sistema
adulto hace las veces de director de orquesta, pero sin imponerse,
únicamente a modo de coordinador; deja actuar al niño con toda su inventiva, sus sentimientos creativos, que
sean positivos y constructivos, teniendo siempre en cuenta la "voz de la
conciencia" que aporta el padre,
lo culturalmente asimilado, los derechos y deberes, lo que concede la dignidad
(algo que el postmodernismo ha puesto en entredicho).
Si pasamos de la
teoría a la práctica y tomamos como ejemplo la grafología y la sometemos al anterior proceso, observaremos
las primeras expresiones del sistema
niño en autores como Juan Huarte de San Juan
(s. XVI), Camilo Baldo o Baldi (s. XVII), Jean-Hipolyte Michon (s. XIX),
precursores de esta ciencia al descubrir y establecer relaciones no casuales
entre escritura y personalidad. Posteriormente, la elaboración de Géneros y
Especies, la sistematización de maestros como Crépieux-Jamin y Preyer (s. XIX), supone
la materialización propia del sistema
adulto a modo de ordenador de las intuiciones del niño. Ya en plenol
siglo XX vemos como el sistema padre
elabora fundamentos y Leyes Grafológicas, por ejemplo con Klages
y, seguidamente aparecen reflejos del adulto
integrado con Max Pulver,
pero ello no quiere decir que esta ciencia acabe aquí. Al igual que cualquier
ciencia, debe reciclarse constantemente, y, puesto que el niño sigue trabajando y realizando
nuevos descubrimientos y vuelve a necesitar la intervención del adulto y el control del padre con una nueva integración de los
tres estados, vuelve otra vez a repetirse la rueda, por ejemplo con Moretti, Marchesan, Wieser, Pophal, Heiss, Teillard, Mueller, Enskat, Vels, etc.. El hecho de
haber cumplido con el proceso de cientificación, y no
una sola vez, sino varias veces, según los nuevos avances, sin renunciar al
elogiable trabajo con que nos obsequiaron los clásicos, pero al propio tiempo
reciclándose constantemente por la interrelación con la evolución de las demás
especialidades humanas, la Grafología sin lugar a dudas, merece un puesto
prestigioso entre las ciencias.
No ha
sido fácil para la Grafología abrirse camino en su consideración de ciencia
ante algunos aparentes PC (“Padres Críticos”) que en realidad no proceden
precisamente del sistema “Padre” sino que son NAR (“Niño Adaptado Rebelde”)
encubiertos; son el “Negativista” de Millon fácilmente reconvertible en “Narcisista compensador” cuando logra una
camino tan fácil gracias a una sociedad postmoderna donde el nihilismo “se lo
pone en bandeja de plata” en su –juego- macabro de: “voy a romper tus
expectativas” derivado de la actitud vital de: “Yo estoy bien cuando yo estoy
mal y tu estas mal”. La incredulidad
está de moda, pero si supieran los seguidores que quienes les manejan son
simplemente empresarios, posiblemente abandonarías esta nueva religión de la
incredulidad, escepticismo, crítica científica o como quiera denominarse esa
ancestral corriente que nació en la antigua Grecia.
Los
auténticos buenos críticos de la Grafología son personajes como Victor Frank u otros de los
grandes de la Grafología, la propia AGC de España o los profesores de
Grafología, son autoridades que ejercen la crítica, claro está, constructiva,
para mejorar, para que los Grafólgos se puedan sentir
orgullosos como profesionales dignos, no para destruir. Por otra parte hay un
síntoma sociológico que indica cuando está creciendo la ciencia Grafológica, es
precisamente cuando aparecen “escépticos” organizados en redes sectarias
dirigidas por mediocres, para criticarla (fíjense que ninguno de los
pretendidos críticos ha estudiado científicamente la Grafología, ni es
Catedrático de Universidad o autoridad reconocida en las Academias de
Ciencias). Por Otra parte, que critiquen la grafología bunkeriana
como viene ocurriendo en EEUU es hasta cierto punto aceptable, pues todo lo que
sean interpretaciones de signo fijo no puede considerarse científico (el Grafoanálisis europeo no tiene nada que ver con el Grapho-Analysis de Bunker), igual
que es criticable como nosotros mismos venimos haciendo sobre la grafología del
entretenimiento, la mezcla con las mancias, la
adivinación, etc. pero la grafología europea tienen una larga tradición en su
validación como ciencia, hasta sus códigos deontológicos
prohiben expresamente cualquier vínculo o confunsión con las artes adivinatorias, el cuaranderismo, incluso el esoterismo, etc.
Los
detractores de la Grafología esgrimen argumentos que caen por si mismos por
tratarse de planteamientos erróneos en su base. Un profesor que tuvimos de
Sociología (el Dr. Buxó) cuando estábamos realizando
un MBA en una prestigiosa escuela de directivos de los Ministerio de Educación
y Ciencia, Universidades e Investigación, y Ministerio de Industria, nos
previno de los abusos de la estadística por parte de quienes han aprendido cuatro
reglas matemáticas que además son elementales, como el estimador de Kullback, el coeficiente de correlación de Pearson, o la Phi-divergencia,
así como el marketing aplicado a la estadística incorporando un aparentemente
complicado sistema de “redes neuronales”, etc., pero no saben nada sobre el
producto al que lo aplican, de aquí que provoquen errores donde la predicción
del tiempo se queda corta.
Así
pues, salvo los estudios realizados sobre métodos de signo fijo que no siguen
una metodología científica, los estudios aplicados sobre sistemas donde debe
valorarse el conjunto de parámetros gráficos en sentido global y también
analítico han demostrados su validez y en todo caso, los errores de los
“escépticos” (NAR del AT equiparable al “Negativista”
de Millon) son tan evidentes que cualquier aficionado
a la estadística lo entiende, por ejemplo: pedir resultados que no da la
grafología como: adivinar la profesión y el futuro profesional de los
candidatos, el querer establecer el perfil de directivo sin contar con la
suficiente muestra gráfica de directivos para obtener el perfil de parámetros
grafológicos; el preguntar a los futuros candidatos su consideración sobre la
grafología; buscar una correlación por índices no comparables; engañar con un
pretendido efecto Barnum a los examinados pasándoles
un informe grafológico estándar ambiguo para más tarde decirles que era el
mismo para todos, influyendo en la negativa consideración al manipular a
quienes realizan el experimento al hacerles ver que se habían creído parte del
informe; argumentar que el acierto de personas ajenas y grafólogos es parecido
en captar determinadas consideraciones de personalidad, ésta última
consideración que es la más recurrida por los
escépticos es precisamente la que más valida a la grafología pues se demuestra
que es gestual y expresiva como el andar y demás lenguaje no verbal,
simplemente el grafólogo es quien profundiza y puede ir más allá de la
intuición para corroborar, ver las excepciones, distorsiones de percepción,
influencia externa o circunstancial, y en fin, hacer un análisis completo como
pasa en todas la ciencias de la expresión humana.
Para Profundizar:
Viñals, F., Puente, Mª Luz (2006 1ª reimpresión): Psicodiagnóstico por la Escritura, Grafoanálisis Transaccional, Ed.
Herder, Barcelona
* * *
www.grafologiauniversitaria.com
Agrupación
de Grafoanalistas Consultivos de España.-
asociación profesional de grafología miembro de pleno derecho de la ADEG
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