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CIENCIA, PSICOLOGÍA Y GRAFOLOGÍA
           

 

                                                                                                           J. Tutusaus
 
Ciencia, leyes y teorías
 
La palabra "científico" fue inventada por William Whewell en 1840 y el término "ciencia" en Su acepción moderna aparece por primera vez en el "Diccionario de Oxford" en 1867.
 
De acuerdo con las definiciones más comunes, podría definirse la ciencia en la forma siguiente: ciencia es la rama del conocimiento que concierne a un cuerpo coordinado y organizado de verdades explicadas y demostrables, a un conjunto de proposiciones ciertas o a la narración descriptiva correcta de hechos experimentados observados, clasificados metódicamente y coordinados por su interpretación bajo leyes generales, y que incluye  hipótesis fiables para el ulterior descubrimiento de nuevas verdades en el dominio de que se trate.
 
Así pues, la ciencia sólo trata con afirmaciones que puede ser comprobadas por la observación empírica. Es decir, trata de cosas que primeramente pueden ser descritas y, después, explicadas mediante una exposición lógica de causas y efectos. Ahora bien, sin una metodología para la elaboración de principios o leyes generales, así como de teorías, la ciencia dejaría de ser tal. Las hipótesis, asimismo, deben ser verificadas experimentalmente.
 
La observación y la experiencia empírica implica un análisis preciso, exacto y coherente de los hechos, aunque hay que reconocer que, en muchos casos, el conocimiento empírico descansa en la experiencia subjetiva del investigador. La labor empírica es la base inconmovible sobre la que ha de descansar cualquier generalización, principio o teoría elaborada. En cierto sentido, la ciencia empírica es lo opuesto a la teoría. No obstante, la labor empírica permite por sí misma reorientar el trabajo experimental y de observación. Lo empírico está muy relacionado con lo técnico, ya que casi todas las ciencias, incluso las más abstractas, han tenido su punto de partida en una técnica. Por ello, es cierto que no siempre la investigación precede a la aplicación práctica y, aún, a veces, el intuitivo hace descubrimientos que el investigador estudia luego. Así pues, toda ley o principio puede derivarse a la investigación empírica o de aplicaciones prácticas. Con todo, y en primer término, tanto la investigación empírica como las aplicaciones prácticas han tenido su origen en intuiciones más o menos originales.
 
Todas las ciencias experimentales son básicamente inductivas. El método inductivo es el más utilizado es el más universalmente utilizado; consiste en pasar de unos hechos o nociones generales que se ponen a prueba por medio del control de la ciencia. Sin este método la ciencia moderna estaría perdida.
 
El método inductivo empírico procede de la misma forma que se indica en la definición de ciencia dada al principio:
1 fase. Acumulación de datos.
2 fase. Organización de datos para hallar pautas comunes.
3 fase. Hipótesis razonada en forma de principios que sugieren la solución posible.
4 fase. Verificación de la hipótesis.
 
Una ley científica es un aserto de carácter invariable, universal, esencial y necesario que actúa como mínimo común denominador para explicar el mayor número de hechos experimentales en su interrelación de causa-efecto formulando "generalizaciones tentativas" de alta probabilidad inductiva, mediante el proceso metodológico de análisis y síntesis y en base a la repetitividad de los fenómenos en idénticas circunstancias.
 
Toda ley sirve para situaciones parecidas, y tal como explica Kant, "todo lo que ocurre presupone la existencia de algo precedente, al que sigue el efecto de acuerdo con una ley". Es decir, en igualdad de condicio- nes una misma causa produce un mismo efecto.
 
No obstante ello, las llamadas "leyes científicas" no aspiran a una validez general ni absoluta. Las leyes no son la última palabra, sus constantes son aproximativas tan solo son válidas para complejos relativamente estables. Esto es natural que sea así ya que futuros experimentos, nuevos datos y mejores medios de observación pueden canviar las bases empíricas que dieron lugar a determinadas leyes. El objetivo del científico no es multiplicar el número de leyes, sino aceptar aquellas más lógicas, concisas y coherentes entre sí apoyadas por los hechos experimentales.
 
El problema de la ciencia es la búsqueda de la "verdad", término un tanto abstracto y poco utilizado por los científicos, pero ésta no puede por menos que sea definida como "una descripción exacta del mundo tal como es en realidad".
 
Las teorías o hipótesis deben conformar un sistema con el que se relacionen entre sí las interpretaciones y explicaciones de todos los fenómenos observados dentro de un conjunto de leyes o principios con coherencia lógica, de forma que puedan prever ciertos hechos, deri- var nuevas proposiciones, generar investigación y suge- rir relaciones que aún no han sido probadas o exploradas.
 
Una teoría debe tenerse en principio por cierta en tanto que los hechos no permitan elaborar una nueva teoría que la desplace. Las bases axiomáticas de la teoría deben ser anunciadas con claridad, eliminando los aspectos irrelevantes.  
 
 
Limitaciones de la Ciencia.
 
En el terreno científico la objetividad es desea- ble, pero no siempre asequible, ya que muchas veces es producto de una función subjetiva previa basada en su- puestos de naturaleza más o menos especulativa. Por otra parte, hay que resistirse a pensar que todo lo que vale la p na estudiar ha de ser descrito matemática- i' mente. En otra palabras, lo que no se puede medir puede
tener un gran si nificado y ser objeto de serias inves- tigaciones.
 
A pesar del rigor del método empírico o inductivo, hay que hacer hincapié en que hay mucho en el Universo que no se puede ve a través de métodos científicos y, además, lo que se abe no es definitivo; la ciencia no admite dogmas, pues sus verdades son, la mayoría de las veces, transitorias e inconclusas y no llega a la esen- cia de las cosas. Poincaré demostró que la ciencia parte de las hipótesis más "cómodas" en vez de elegir, paradó- gicamente, las más ciertas. Sin embargo, las hipótesis más ciertas son el resultado de un acercamiento a la verdad mediante sucesivas aproximaciones y continuas correcciones matizadas con yuxtaposiciones. Asimismo, la lógica formal tiene un poder limitado; ni puede estable- cer la verdad de las premisas usadas en sus deducciones, ni puede evitar los subjetivismos. John Stuart MilI 'afirmó decididamente que en la ciencia toda definición debe ser "progresiva" y "provisional".
 
En nuestra época de relativismo, el científico queda sin base firme para conocer la verdad, o si quere- mos, la realidad circundante, y en último análisis, los datos científicos se consideran como datos probables basados en circunstancias cambiantes, en una palabra, relativas.
 
La ciencia moderna se halla ante dilemas insolubles. La física newtoniana decía que el mundo estaba completamente ordenado y que todos los sucesos ocurrían conforme a rígidas leyes naturales, de ahí el gran progreso de la ciencia a partir de Newton y otros, ya que se trataba de descubrir las leyes inherentes a todo fenómeno. Pero actualmente en virtud de los descubri- mientos relacionados con la física cuántica, se ha de- mostrado que la materia se mueve en forma indeterminada, es decir, las leyes naturales no son siempre rígidas y las relaciones causa-efecto son variables; de ahí la teoría ampliamente aceptada de Heisenberg de que los sucesos submicroscópicos no ocurren en una relación ordenada de causa-efecto. Esta nueva concepción de las leyes naturales va en contra del determinismo generalmente aceptado con carácter fatalista, principalmente en el campo de la Psicología. También se ha demostrado que las matemáticas no son exactas y que no es posible predecir con certeza completa el cómputo estadístico de las probabilidades. Por todo lo expuesto, se llega a la con- clusión de que la nueva física no permite observar el mundo con completa objetividad.
 
Henri Bergson, el filósofo intuicionista más notable de los tiempos modernos, ha explicado que la razón sólo puede suministrar conocimientos abstractos, pero jamás alcanza a penetrar la realidad de la vida, tiempo y espacio. El conocimiento intelectual, dice, es externo, relativo, abstracto y parcial, mientras que el conocimiento intuitivo, cuando es tal, es interno, inmediato, vivo y completo. Ampliando el concepto de "conoci- miento intuitivo" puede citarse a Husserl, quien afirma que fuera de la "visión lúcida" de la esencia ninguna certeza es posible. O dicho de otra forma, no es posible cualquier investigación particular si no se reconoce la esencia.
 
Otra limitación de la ciencia es la que cada área del conocimiento humano tiende a desarrollar el método de investigación que le resulta más adecuado, pues toda ciencia verdaderamente nueva sólo comienza a existir a medida que va inventando sus propios métodos.
 
Hay que tener muy presente lo dicho, ya que existe la tendencia a pensar que el adelanto de nuestros conocimientos es extremo, siendo que los progresos realiza- dos en el último medio siglo debieran ser para nosotros una lección de modestia más que de orgullo, ya que pre- cisamente en Psicología han sido más bien lentos e insuficientes.
 
 
La Psicología; su importancia y utilidad
 
Parece ser que el término Psicología fue utilizado por primera vez por el reformador protestante Felipe Mela chton en 1560. Antes de utilizar la palabra Test, término introducido por primera vez por Cattell en 1890, Julius Bahusen había utilizado la palabra Caracterología en 1867. El uso de tests psicológicos, así como su creación, se debe originariamente a Galton alrededor del año 1883. El Test más importante para medir el C.I. no fue elaborado hasta el año 1904 por Binet-Simon. El más importante de los Tests proyectivos, es decir, el de Hermann Rorschach no fue elaborado hasta el período com- prendido desde 1911 hasta 1921, si bien el término de "Técnicas Proyecti vas" no fue usado hasta el año 1939 e introducido por Franck.
 
La Psicología que puede definirse como la "Ciencia de la conducta" ha revestido siempre una singular impor- tancia, así Goethe llegó a decir que "conocer la propia medida es una gran fuerza". Alfred Adler en su libro "El conocimiento del hombre" habla de la inmensa utilidad que podría derívarse de la Ciencia Psicológica: "Los hombres vivirían juntos mucho mejor si fuese mayor el conocimiento del hombre, porque desaparecerían ciertas formas per- turbadoras de la vida en común que únicamente son ahora posibles por no conocernos, estando así expuestos al pe- ligro de dejarnos engañar por cosas externas e incurrir en desfiguraciones y disimulo de otras." También en parecidos términos de optimismo Erich Fromm ha dicho: "El conócete a ti mismo es uno de los lemas fundamentales de la fuerza y felicidad humanas".
 
Modernamente, la Psicología ha conocido una expansión enorme. Por ejemplo, enn Estados Unidos la Asociación Psicológica Americana agrupa unos 40.000 miembros, siendo que en 1890 sólo agrupaba unas 20 personas. A pe- sar de ello, los beneficios que parece pudieran derivarse de esta Ciencia son vistos con bastante pesimismo en la actualidad, así un distinguido psicólogo como George A. Miller ha llegado a formularse la siguiente pregunta: ¿por qué nosotros los psicólogos, que no podemos resolver los conflictos de nuestros departamentos o dirigir nuestras asociaciones profesionales de modo más satisfactorio que los demás, de repente proclamamos que nuestro trabajo va a resolver los problemas mucho más difíciles de la decadencia de las ciudades, el conflicto racial, las relaciones internacionales, la educación pública o la salud mental?". Ciertamente si los psicólogos que preten- den ser los especialistas del comportamiento humano no son capaces de proyectar mayor luz sobre los dilemas hu- manos, tales como la drogadicción, el estado de la economía, la contaminación, etc , todos ellos problemas causados por las personas, el futuro de la ciencia psico- lógica e incluso de toda la sociedad es sombrío e incierto.
 
Amén del presente, pasado o futuro de la Psicología, el tema más candente es el de su carácter científico debatido tanto desde el exterior como desde el seno mismo de sus teóricos o profesionales.
 
 
El carácter científico de la Psicología.
 
La Psicología así como la Biología, la Etica y la Sociología, etc., se han visto en la necesidad de desarrollar sus propios métodos de investigación ya que el término constante que caracteriza las leyes de las llama- das "ciencias exactas" es relativo en lo que se refiere a la dinámica psicobiológica. La Psicología tropieza con graves dificultades para erigirse en ciencia fiable cuando se pretende aplicarle las mismas leyes de la física que son de carácter rígido y analítico, en tanto que en la Psicología son a la vez sinópticas. Las ciencias en general investigan datos reales, en tanto que la Psicología se interesa por el significado y sentido de esos datos. La introducción de la metodología científica no ha bastado para hacer de la Psicología una ciencia homogénea; sus resultados, por importantes que sean, son fragmentarios y dispersos, y como dice Jean Feller "es difícil sacar una enseñanza que pueda llamarse, finalmente, el conocimiento del hombre".
 
La dificultad básica y primordial para una elaboración sistemática de la "Ciencia del comportamiento" reside en que la vida, el Yo, la conciencia, las emociones, etc. escapan al análisis, a la investigación palpable y a la reducción a leyes rigurosas. En otras palabras, el hombre es demasiado complejo e indivisible para ser abarcado en su totalidad y en su singularidad y, por tanto, no puede ser reducido a hábitos externos, resultados fragmentarios de test o simples impulsos fisiológicos. Como dice muy bien Allport, "la persona es un fenómeno único y nunca repetido que en todo momento escapa al enfoque científico tradicional".
 
En fin, la Psicología es una ciencia difícil de definir y, como alguien ha dicho, la Psicología perdió su "psique" y se convirtió en ciencia de la "mente"; después perdió la "mente" y se convirtió en ciencia de la "conciencia". Por último, perdió la "conciencia" y se convirtió en ciencia de la "conducta". Cuando el conductismo, que es la teoría predominante, que se tiene por más científica que las demás, sea suplantada por otra teoría, ¿qué será de la "conducta"? Ciertamente el conductismo tiende a ser sustituido, como veremos más adelante, por la Psicología humanista, pero, no obstante, es casi imposible hallar una Psicología tan completa que busque y halle, simultáneamente, la naturaleza, el mecanismo íntimo, el sentido y el fin de los fenómenos psíquicos.
 
Quisiéramos ser precavidos en el sentido de que aunque el concepto de consideración de ciencia, en cuanto a la Psicología está radicalmente dividido en dos facciones irreconciliablemente opuestas: el campo experimental, con sus raíces en el conductismo, y el campo clínico, que procede del Psicoanálisis, no por ello hay que concluir que la Psicología no es ciencia. En todo caso, es una "ciencia en formación".
 
Los diferentes enfoques de la Psicología.
 
Es innegable que el avance arrollador de la Psicología se debe a Sigmund Freud y a sus teorías psicoanalíticas más o menos disidentes. Su sistema no siempre se puede demostrar por medio de métodos científicos aceptados, ni ser atacado en forma que los freudianos consideren válida, ya que sus "resistencias', dicen, pueden ser explicadas psicoanalíticamente. Su creencia en los determinantes inconscientes es una parte válida en la Psicología contemporánea. Hay que enfatizar que el psicoanálisis freudiano es un "arte interpretativo" que atribuye significaciones a expresiones, lapsus, etc...; en una palabra, es un arte o ciencia exegética, según Paul Ricoeur, y se basa mucho más de lo que parece en la intuición, sin excluir ningún elemento de información y, aunque tiende a oponerse a los métodos estadísticos, probablemente el Psicoanálisis o Psicología Clínica, en su sentido más amplio, seguirá siendo el único método de estudio profundo del individuo, así como en su terapia, la cual no es fácil discernir en la Psicología experimental que se tiene por la única científica en el sentido más clásico del término. Además de ser una metodología interpretativa e intuitiva, lo es también introspectiva y puede reputarse como válida porque lo demuestran las conclusiones coincidentes de distintos investigadores que la han utilizado.
 
No debe ignorarse que el Psicoanálisis ha sido duramente criticado y condenado por su metodología tildada de no académica, pero ningún otro enfoque de la Psicología se ha revelado tan fecundo para la investigación psicológica.
 
Otros psicólogos clínicos de renombre han sentado proposiciones bastante opuestas a la posición de Freud. Rank, padre de la obra social en EE.UU., presentó la idea de que la voluntad era un determinante importante en la conducta. Frankl ha afirmado que el paciente debe desarrollar una imagen más positiva de sí mismo. Glasser pone énfasis en la responsabilidad moral del sujeto. Y finalmente, Rogers rechaza, asimismo, el pesimismo de Freud y su rígido determinismo.
 
El amplio espectro de la psicología Clínica cuenta con más de 200 "escuelas" diferentes de terapia, con más de 10.000 técnicas específicas, por lo que F.H. Garrison ha llegado a decir que "cuando hay muchos remedios usados para una enfermedad, se puede decir que sabemos muy poco sobre ella".
 
La llamada "segunda fuerza" es el conductismo o behaviorismo que dice utilizar métodos experimentales auténticamente científicos, los cuales se basan primordialmente en la "psicología animal", las estadísticas y el factorialismo. No obstante, ofrece puntos flacos para una fácil refutación. El conductismo se basa en los reflejos condicionados de Pavlov. La crítica más fundamental contra la reflexología es su negación de la libertad, la reducción del psiquismo al esquema estimulo-respuesta y la exclusión que hace de la conciencia y la introspección, pues no tiene en cuenta que la conducta humana no es siempre predecible; las respuestas humanas implican sentido, idea del valor, intencionalidad y significado que sólo puede ser entendido y observado subjetivamente e introspectivamente en la propia conciencia. En otras palabras, los fenómenos psíquicos tienen carácter finalista. La conciencia sólo es conocida por otra conciencia, o dicho de otro modo, los fenómenos psíquicos deben ser aprehendidos subjetivamente. Lo objetivable del psiquismo es sólo una vertiente fisiológica, pero no todo el psiquismo.
 
El hombre es más que una conducta externa observable u objetivable con principios físicos o fisiológicos, ya que no se puede eliminar el Yo consciente, la elección voluntaria, el sentir profundo y las actividades mentales inexpresadas. Si las ideas internas, según Skinner, son "de ficción", el mismo punto de vista conductista puede ser tildado con toda propiedad "de ficción", por tanto, sus teorías de un determinismo tan cerrado que niegan la dignidad del hombre se destruyen por sí mismas.
 
No podemos pasar por alto el tema de los Tests elaborados mediante el análisis sistemático factorialista, ni tampoco caer en el fácil tópico de que "un test no es cualquier cosa, pero cualquier cosa puede ser convertida en test". Con todo, hay que poner algunos reparos respecto al análisis factorialista, pues un peligro importante es el de caer en el llamado operacionismo de S.S. Stevens quien dijo: "no perdamos el tiempo tratando de ponernos de acuerdo sobre definiciones, por ejemplo, lo que es "inteligencia". Digamos que, en cambio, inteligencia es simplemente lo que miden los tests". Existe, pues, el peligro de la indefinición. La teoría de los rasgos fac- torialistas es una teoría fragmentaria que no tiene sufi- cientemente en cuenta las diversas modalidades de interacción entre el sujeto y la realidad ambiental, y, asimismo, los factores determinados presentan una base irreductible dudosa y dificil de probar, así como se tra- ta de capacidades o dimensiones no derivadas de otras. Los tests tradicionales, que investigan los diversos componentes de la personalidad, no se expresan en la interferencia recíproca de una estructura unitaria, de ahí que la síntesis de los datos aislados que obtiene pone al psicólogo en el riesgo inevitable de caer en el subjetivismo y la incompletud. El peligro del factorialismo es el llamado reduccionismo, que consiste en la suposición de que todo el comportamiento humano puede dividirse en unidades más pequeñas susceptibles de ser científicamente investigadas aisladamente. Este enfoque hace la suposición harto dudosa de que el an~lisis de las partes nos puede conducir a un conocimiento aumentado del conjunto, olvidando que el conjunto es superior a la suma de las partes y que la interacción de las partes está controlada por diversas estructuras de nivel unitario superior.
 
También el relativismo es frecuente en la psicología moderna. Parte de la suposición de que no hay estándares absolutos del bien y del mal y que no hay verdad o creencias absolutas. Si se acepta, pues, la tesis de que no puede haber certeza absoluta sobre nada, entonces lo mejor que puede hacer el científico es determinar lo pro- bable, lo aleatorio y lo cambiante, en vez de buscar lo constante, normativo y universal.
 
En vista del enfrentamiento entre experimentalistas, factorialistas o conductistas, por una parte, y los clí- nicos o psicoanalistas, por otra, ha surgido una tercera vía denominada "Psicología humanista", cuyo principal adalid fue Abraham Maslow, siendo sus principales precur- sores Rogers, Allport y Fromm. Esta escuela propugna aceptar lo esencial de los movimientos en pugna y desarrollar el potencial no realizado del individuo hasta que éste alcance una madurez psicológica o de autorrealización. Este movimiento se opone a ideas sobre el hombre basadas en el estudio de la conducta animal y también se opone al conductismo al preocuparse del individuo total, la excepción, la capacidad para elegir, el sentido de los valores, las experiencias emocionales, en una palabra, la importancia de las experiencias subjetivas.
 
En los últimos tiempos, ha aparecido lo que podría- mos denominar la "cuarta fuerza" que se deriva de la an- tes mencionada "Psicología Humanista". Esta cuarta vía utiliza terapias psicodélicas, meditaciones místico-relajantes, técnicas de psicodrama, canto, danza, etc. e incluso "maratones en cueros" y sesiones de espiritismo. Naturalmente, en esta cuarta vía predomina la superficialidad, la irracionalidad, la confusión retórica y elementos tales como el misticismo, el ocultismo y los estados de conciencia alterados, que no habrían sido tolerados hace cincuenta años. Hoy no es difícil ver como esta pseudociencia basada en cimientos endebles penetra en las mismas universidades. Estos movimientos, aparte de pre- sentarse muy fragmentados, pretenden "cambiar el curso de la historia" antes de comprender y tratar al hombre.
 
Ante el panorama de la Psicología moderna que se presenta muy superespecializado, centrado en métodos cada vez más extraños, utilizando una jerga cada vez menos comprensible y dando importancia a detalles de escaso valor práctico, cabe preguntarse con Gary Collins "... si es posible que gran parte de "lo que se ofrece no es una metapsicología, esto es, preconcepciones extracientíficas y opiniones no demostradas de validez más que dudosa".
Un camino para la Psicología podría ser el dejar de imitar a las ciencias naturales, agudizar la metodología, unificar las teorías concomitantes y atender más a la comprensión, penetración y sensibilización psicológicas. También la profundizaciónde la Psicología humanista de la Forma o Estructural parece un camino idóneo para la comprensión del hombre.
 
Efectivamente, la Psicología estructuralista provee una concepción del sujeto como un todo, de tal manera que la modificación de uno de sus miembros interrelacionados entre sí afecta a los restantes. Es decir, el estudio del hombre en su totalidad implica no perder el sentido de su naturaleza "holística" pues no hay problema que sea estrictamente psicológico, físico o simplemente espiritual, sino que cuando va mal una parte de la persona unificada, todo el individuo es afectado. Este es el principio en que se basa la medicina psicosomática. Hipócrates ya decía que no hay vida sin organización, ni organización sin unidad; ahora bien el hombre es más que la suma de sus partes, de ahí que lo cualitativo trascienda a lo cuantitativo en la combinación de elementos. La metodología analítica utilizada en las ciencias naturales destruye las cualidades indivisibles de la conciencia y el sentimiento.
 
 
La Grafología como ciencia.
 
Son muchos los científicos que se han preocupado de efectuar pruebas de laboratorio sobre la escritura, así tenemos a Saudek que filmó e hizo experimentos sobre la velocidad y ritmo de la escritura y a Emil Kraepelin, psiquiatra alemán que creó escalas de medición de la presión y peso de la escritura tanto de personas enfermas como de personas normales.
Las experiencias de hipnosis sobre sujetos sometidos a distintos estados de ánimo o haciéndoles creer que eran talo cual personaje han sido ensayadas con notable éxito por Ferrari, Hericourt y en Francia Richet (1886), así como por Preyer y Lambroso. Modernamente, ha llevado a cabo estos experimentos el Psicografólogo italiano Marco Marchesan. Las variaciones gráficas de los distintos estados anímicos producidos han concordado con los síndromes gráficos atribuidos por la grafología clásica.
 
Crépieux-Jamin hizo diversas pruebas de identificación. La más importante es la que hizo con 11 niños (en edad de párvulos) a quienes hizo trazar un número fijo de palote s en pedazos de papel del mismo tamaño y color. Una vez numeradas las hojas y tomado nota de loa nombres, barajó los pedazos de papel y cada niño reconoció sin titubeos sus propios palotes. Normalmente el reconocimiento o identificación de una escritura se debe a una visión de conjunto que, en principio, no permite indicar las causas específicas o detalles particulares en que se ha basado la identificación.
 
Alfred Binet, investigador de la inteligencia y autor del Test que lleva su nombre, examinó con rigor científico la confiabilidad de los resultados grafológicos a petición del propio Crépieux-Jamin. Tras una serie de pruebas, se dio por vencido por el porcentaje de pruebas exactas. Otras ciencias a las que nadie osa disputarles el título de tales no obtienen resultados tan exigentes.
 
El Instituto de Investigaciones Psicológicas de Milán ha llevado a cabo un prolijo experimento sobre 839 sujetos sometidos a 60.000 controles, lo cual ha permitido, de consiguiente, determinar 27.000 rasgos caracterológicos, que agrupados convenientemente han permitido identificar y precisar 226 signos gráficos reveladores de las características psicológicas motrices que arrastran un total de 800 características particulares (tendencias o aptitudes). Esta investigación ha permitido conseguir un sistema psíquico con lo que se demuestra que la Grafología es y será capaz de aportar conocimientos psicológicos del hombre, y no tan sólo de apropiarse de los conocimientos. psicológicos ajenos, para cumplir sus cometidos utilizando el lenguaje actual.
 
El método científico no puede hacer nada más que darnos datos; la interpretación de lo que es bueno o malo, ético o ilegítimo se califica por métodos completamente diferentes. Los científicos no quieren hablar del problema de los "valores". El grafólogo además de describir a la persona analizada tiene que "valorarla" y enjuiciar desde el primer momento que dice: "Esta persona es así o de otro modo".
 
Las razones por las que muchos se resisten a ver la relación que existe entre el movimiento gráfico y la personalidad son de tipo perjudicial y emotivo. La resistencia se produce a causa de los factores sociales, religiosos y plusvalorantes que no permiten creer que el propio "Yo" puede ser tan fácilmente examinado.
 
La Grafología, como hemos visto, utiliza principios, leyes, fundamentos experimentales, métrica, hipótesis probadas, terminología técnica y otros factores inherentes a cualquier otra ciencia humana, y asimismo estudia fenómenos de validez universal tales como el ritmo, la expresividad, la simbología analógica, el reflejo del inconsciente y el origen cerebral de la escritura personal, lo cual no excluye la posibilidad de error en el diagnóstico ya que el grafólogo es juez y parte Como el médico. El error de diagnóstico por parte del médico no implica que la Medicina haya fallado. También hay que tener presente que la misma singularidad de cada ser hu- mano pone, a veces, una barrera a todo tipo de ciencia que estudia el hombre.
 
 
Hacia una Grafología científica y humanista
 
La Grafología ha sido criticada con mucha frecuencia, en parte por desconocimiento, de carencia de rigor científico desde el campo de la Ciencia o desde el campo de la Psicología. Generalmente se le piden complicadas validaciones estadísticas o rígidas leyes.
 
La Grafología, al igual que todas las ciencias, utiliza una metodología y un conjunto de leyes y principios que le son p.ropios. No se puede considerar a la Grafología como una ciencia autónoma de la Psicología, sino propiamente como la Psicología de la Expresión, o más concretamente como Psicología de la Escritura, tal como la han denominado diversos creadores e investigadores de la ciencia grafológica. Al igual que hemos demostrado anteriormente, la Grafología es, como la Psicología, una "ciencia en formación". Por ello, no son justas las críticas de acientifismo por parte de la Psicología, puesto que esta misma Ciencia se halla atomizada y difícilmente puede presentar un conjunto de leyes y principios de análisis e interpretación como, por otra parte, puede hacer la Psicología de la Escritura. Hay que reconocer, empero, que los mejores tratados de Grafología no suelen presentar una sistematización de principios científicos en que se basa la Ciencia grafológica. Es preciso que, en ., sucesivos trabajos, los estudiosos de la Grafología, tiendan a sistematizar la gran riqueza de conocimientos y experiencias obtenidas en las diversas "escuelas": la francesa, la alemana, la suíza y la italiana. Contraria- mente a lo que sucede en Psicología, estas diferentes escuelas tienden a converger y a formar un conjunto com- pacto de conocimiento para presentar una sola Grafología con mayúscula.
 
La Grafología es mucho más antigua que la Psicología y el uso de los tests, como ya vimos al dar fechas sobre los orígenes de los términos caracterología, test, etc. Habría que remontarse al Abate Michon, hacia 1870, quien recibió enseñanzas orales del Abate Flandrin y conoció la obra del precursor suizo el pastor y fisiognomista Lavater. La Grafología será siempre una "ciencia en formación" en tanto la Psicología se halle en la misma fase. ya Michon decía: "Una ciencia no perfectible no sería ciencia". A mayor abundamiento hay que reconocer que todos los métodos o enfoques de la personalidad existentes en Psicología han dejado su impronta en la Grafología y sus métodos.
 
Por más que se sistematicen los principios científicos de la Grafología, no hay que olvidar el mismo principio que rige para la ciencia en general y es el de que en la naturaleza no existen leyes rígidas. Asimismo, en Grafología hay que utilizar conjuntamente el conocimiento racional y el intuitivo, tal como ya vimos sugirió el filósofo Bergson, como forma de conocer mejor la realidad interna y externa que es objeto de estudio de la grafología.
 
La Grafología y la Psicología están condenadas a avanzar juntas porque ambas ciencias necesitan un "esquema o estructura funcional de la personalidad" para una comprensión total del individuo. El grafólogo se encuentra ante un sujeto individual que debe ser captado en la totalidad de su persona, por tanto, no se puede pretender que se aplique el enfoque de la Psicología experimental. En Alemania, la Grafología se subordina con frecuencia a la Psicología¡ Francia la subordina a la tipología caracterológica en Suiza y Estados Unidos se suele subordinar al psicoanálisis y, finalmente, en Italia la Grafología genera una dimensión antropológica que presenta, hasta cierto punto, una teoría o esquema de la personalidad.
 
La Grafología, como el Psicoanálisis, tiene una cierta categoría interpretativa, es decir, exegética, y si por ello es criticada, queda el consuelo que lo es igual que el propio psicoanálisis o psicología clínica. También las Técnicas Proyectivas son criticadas por los psicólogos que se autodenominan objetivos, y sin embargo, estas técnicas son el mejor instrumento para penetrar en la conflictualidad emocional del individuo. No olvidemos que la Grafología tiene mucho de test proyectivo.
 
La moderna Psicología aplicada suele ser bastante deshumanizada, a pesar de los movimientos de la llamada "Psicología humanista", ya que muchos rasgos de la personalidad han perdido su valor para la Psicología moderna y no ha quedado más que: el celo hacia el trabajo, la ambición y la capacidad de éxito; es decir, un conjunto de rasgos que la antigüedad los hubiera atribuido a los esclavos y parias. (Nuttin)
 
La Grafología corre parejas con la "Psicología humanística" porque se ocupa de la voluntad, la responsabilidad moral, la conciencia, el Yo, los sentimientos, etc. La Grafología también aclara ciertos aspectos del estudio de la personalidad que son el dilema de la Psicología experimental, principalmente en lo que concierne a la percepción de la personalidad total. Con toda propiedad 'puede considerarse que Ludwig Klages fue el primero en aplicar, en buena medida, la teoría de la forma en la Grafología. La Psicología de la Forma es una rama de la "Psicología humanística" y el grafólogo descubre esta psicología a través de su investigación, pues cada característica observada afecta a la unidad expresiva de la personalidad, lo cual se opone al conductismo tan en boga.
 
La Grafología como método o técnica está en una situación privilegiada: la de poder alcanzar con inmediatez una síntesis de la totalidad de la persona, así como su individualidad singularmente diferenciada, ya que la expresión gráfica puede ser aprehendida porque representa un movimiento coagulado o un gesto fugitivo fijado que se presta a un estudio exhaustivo de grandes posibilidades. Para finalizar este trabajo, nos complacemos en reproducir las siguientes palabras del eminente ingeniero aeronáutico, experto mundial en servomecanismos y, asimismo, psiquiatra y gran erudito grafólogo, J. Ch. Guille: "Hay que reconocer que la metodología de los tests y las técnicas estadísticas en que se basan son en sí disciplinas excelentes, pero han tomado un espacio exagerado en los departamentos de psicología de las universidades hasta el punto de esterilizar otras investigaciones dirigidas por sendas verdaderamente nuevas".
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