ANTE EL BICENTENARIO DE LA MUERTE DE MOZART
AGC Boletín Nº
8
POR
JOSÉ M. ESCOLÀ
Cuando nos enfrentamos con un personaje tan excepcional
como es el músico de Salzbourg, no podemos dejar de
sentirnos abrumados ante el reto que supone el acercamiento psicológico a una
personalidad creadora tan identificada con su arte que podríamos decir que
exuda música por todos sus poros. En efecto, cabría preguntarse en este caso
si Mozart "componía" o simplemente era un
transmisor de la "música de las esferas".
Una primera aproximación al grafismo permite identificar
el irresistible dinamismo de la mente con el excepcional ritmo de movimiento
de su escritura en alemán (fig. 1 y 2). No obstante,
hay que resaltar que esta actividad febril está indisolublemente unida a la
actitud contemplativa y soñadora de su espíritu; testigos de ello son los
peculiares rizos en la zona superior y los semicírculos. La puntuación de la
"i" aporta la impaciencia (en este caso, creativa), la necesidad de
evasión de la realidad cotidiana y el sentido poético.
Uno de los rasgos del carácter de Mozart
demostrado documentalmente es su candidez. Y, efectivamente, en el texto en
italiano (fig. 3), observamos el achatamiento notable
de la zona inferior. Además, en este texto podemos percibir la faceta más
"humana" del compositor, puesto que el predominio de la zona media
revela sus necesidades emocionales. Y es en este contexto donde se nos
evidencia claramente la profunda melancolía que le invadía en ocasiones;
observemos la notable dirección descendente de las líneas, circunstancia mucho
menos pronunciada en el texto en alemán, lógica, por otra parte, si pensamos
que la exaltación creadora que manifiesta este último texto neutraliza los
efectos debilitadores del estado de ánimo.
Parece asimismo demostrado documentalmente que el
compositor conjuraba estos estados de abatimiento con la idea de la muerte, que
veía como la liberación de las cadenas materiales. Esta idea le infundía un
extraordinario consuelo. En este sentido, cabe referirse nuevamente, aun
entrando en el terreno de lo simbólico, a la riqueza de la zona superior
(puntos de la "i", rizos y letra "d" lírica), no exenta de
fuerza dinámica, de lo que puede deducirse que esta idea consoladora de la
muerte no era sentida por Mozart de forma pasiva,
sino que representaba un elemento dinámico en su conciencia.
Otro elemento gráfico digno de mención es la relativamente
poca distancia entre palabras, especialmente teniendo en cuenta el notable
ritmo del texto en alemán. Ello indica en este contexto el entusiasmo creativo
del genio, sentido como una verdadera ansiedad comunicativa, que él expresaba
musicalmente. Otra característica de este rasgo gráfico radica en el hecho de
que el sujeto no sabe aprovechar el resultado de sus actos, en este caso, de
sus composiciones. Son conocidas a este respecto sus reiteradas penurias económicas
debido a su falta de sentido práctico.
Por último, me referiré al aspecto quizá más evidente de
la música de Mozart, que es el universalismo, unido
a la sencillez de su estilo y la nobleza de su mensaje. Observemos que el
importante ritmo de movimiento (que va en detrimento de la forma) está unido a
un predominio de la zona superior, y todo ello en un contexto de contención,
sin grandes exageraciones. Deduciremos de ello que las exigencias del Yo
quedaban subordinadas a la conciencia imperiosa de trascendencia en el tiempo,
a expensas de la realización en su obra cotidiana, expresada a través de su
obra (factor "p" positivo de Szondi, en
grado elevado).
Haz click sobre la imagen para verla ampliada